31 dic. 2009

Feliz Año Nuevo

Y perdón por la desaparición...
Me he centrado estos dos últimos meses en Bebés y más y no he aparecido por aquí. Mis disculpas (aunque ya sabeís que allí podéis seguir leyéndome).

Pues nada, que se acaba el año, que seguramente, esta vez sí, se acaba el mundo. Me lo dijo un niño de 7 años hace unos días: "han dicho que el 31 por la noche se acaba el mundo" y esta vez casi me lo creo...

Porque quién sabe, quizás un día se acabe de verdad. No en plan explosión, ni en plan deshielo. Ni siquiera el sol desaparecerá ni un meteorito nos extinguirá.

El mundo se acaba porque cada día más gente muere. Y no hablo del morir-fallecer, de ese que en polvo te conviertes. Hablo del morir-no vivir, ese en que vives casi sin quererlo. Ese en que cagas de pie porque no te da tiempo a sentarte, en que tienes hijos a los que no conoces, en que vives para trabajar sin disfrutar de lo que haces, ese en que llegas a tener 30, 40, 50 y 60 años, te das cuenta que la vida pasa cada vez más rápido y que te has perdido muchas cosas en el camino.

Si hay una cosa que temo, casi más que la muerte (la que te vas y no vuelves) es llegar a viejo, echar la vista atrás y tener la sensación de que no has vivido. Lo temo, porque no quiero llegar a los 80 años pidiendo una segunda oportunidad. Una nueva vida para vivirla de otro modo.

Llega el 2010 y hay que tratar de evitar esto mismo. Este año cumpliré 31 años. La carrera hacia los 40 ha comenzado. No me importa, no me molesta cumplir años mientras siga pensando "eso que me he llevado". No pasa nada porque tengo tres soles esperándome cada día en casa y tanta luz me recarga hasta que reboso felicidad por los poros.

La sonrisa de Aran enseñándome sus dos dientes no tiene precio. Los ojos de Jon diciéndome "Se ha roto ¿y cómo hacemos ahora?" es impagable. Un beso de Miriam diciéndome cuánto me quiere vale millones.

¿Qué más quiero?

Feliz Año Nuevo a todos y todas.

25 nov. 2009

Eulàlia Torras: “La guardería puede frenar el desarrollo de los bebés”



Eulàlia Torras de Beà es médica, psiquiatra, psicoanalista y una de las firmantes del Manifiesto “Más tiempo con los hijos”.

Está casada y tiene tres hijos y seis nietos. Hace un par de días fue noticia tras publicarse en La contra de La Vanguardia una entrevista suya titulada “La guardería no puede criar saludablemente a un bebé” en la que declara que las guarderías pueden frenar el desarrollo de los bebés.

La entrevista es muy interesante y en general estoy bastante de acuerdo con todo lo que dice y por ello he querido hablar de sus palabras en esta entrada.

Antes de hacerlo quiero comentar que el título de la entrevista en La Vanguardia (“La guardería no puede criar saludablemente a un bebé”) no es una frase literal de Eulàlia Torras y está sacada de contexto. Realizo esta aclaración porque no estando de acuerdo con esta frase quise buscar el momento en que la expresaba y al verlo observé que no eran sus palabras.

Qué necesita un bebé

La guardería es un servicio que se ofrece para cubrir una necesidad de los padres: que alguien cuide y eduque a los hijos mientras ellos no pueden hacerse cargo, “pero no es lo que necesita un bebé”.

Un bebé precisa de “la cercanía cálida, constante y segura de sus amorosos padres” y la consecuencia de no proporcionárselo “podría comprometer el desarrollo de los bebés”.

Un bebé puede desarrollarse adecuadamente en un entorno estable que le proporcione seguridad. Sentirse seguro es lo que le anima a explorar y un bebé que se atreve a explorar puede madurar adecuadamente.

Alterar su entorno entrando en una guardería puede hacer que retroceda temporalmente en competencias que está adquiriendo como hablar, caminar, etc.

Qué dicen los últimos estudios en neurociencias

Los últimos hallazgos en neurociencias y en psicología evolutiva dicen que, “de los cero a los dos años, cuando más plástico es el cerebro, las neuronas del bebé se desarrollan según la calidad de los estímulos que recibe por interacción con las personas centrales de su mundo: abrazos, achuchones, caricias, risas, balanceos, movimientos, sonidos, voces, cantos, palabras, mimos, cariños, músicas, olores, colores, sabores…”.

Todos estos estímulos hacen que el bebé establezca una relación emocional y cognitiva sana tanto con su entorno como consigo mismo.

Es cierto que un centro de educación infantil puede ofrecer todo eso pero normalmente no lo hará en la medida que un bebé o un niño puede necesitar. Unos padres implicados y amorosos sí pueden ofrecer todo eso.

Los niños enferman más

Comenta Eulàlia Torras que al entrar a la guardería se multiplican las posibilidades de enfermar, ya que el bebé está más expuesto a gérmenes.

Un bebé que pueda permanecer en su hogar, con un círculo reducido de personas y con los brazos de papá y mamá tendrá una mayor fortaleza emocional, cognitiva y física (ya habréis oído alguna vez que los masajes, por ejemplo, hacen que los bebés ganen más peso).

Sobre este tema existe un estudio reciente que concluye que los niños que van a la guardería sí tienen más riesgo de sufrir algún problema respiratorio durante los primeros meses, aunque esta situación se invierte a medida que van cumpliendo años (a los cinco años son los niños que no han ido a la guardería los que sufren más enfermedades respiratorias) y no supone ningún problema posterior (a los ocho años la situación se iguala y todos sufren los mismos trastornos y tienen las mismas probabilidades de ser asmáticos o alérgicos).

Ante este estudio cabría entonces decidir en qué momento preferimos que nuestros hijos tengan problemas respiratorios, si prontito siendo aún bebés, o más adelante (personalmente me sumo a la segunda opción, ya que puedo elegir).

El fracaso escolar

En España (y en otros países) se piensa que adelantando la escolarización y las materias se evitaría el fracaso escolar, sin embargo a un niño “hay que escolarizarlo cuando empieza a quedársele pequeño su hogar”, momento que no suele llegar antes de los tres años.

En Finlandia, el país con menor fracaso escolar de Europa los niños no están obligados a ir al colegio hasta los siete años. El Estado sufraga durante el primer año a los padres y permite horarios laborales intensivos o reducidos para que sean los padres los que críen a sus hijos.

En España en cambio los estamos separando tempranamente, tenemos un elevado fracaso escolar, y en vez de analizar las causas estamos cortando los síntomas sin analizar las causas: somos “el tercer país que más psicofármacos receta a menores”.

Sobreproteger a los niños

Uno de los mayores miedos de los padres y de lo que más se les acusa es de mimar y sobreproteger a los niños.

Atender las necesidades de hambre, sueño y sobretodo cariño “no es sobreprotegerlo, ¡es protegerlo de lo que vendrá!”. Un niño criado con cariño y con seguridad “gozará de estabilidad emocional, autoestima y coherencia: estará bien preparado para los reveses que vendrán”.

Un niño que haya sido criado en una guardería con pobreza de estímulos será “poco orientado, intemperante y más agresivo, más vulnerables a la frustración, más depresivos…” (nótese que la entrevistada dice “más que” antes de cada posible adjetivo).

Los centros de educación infantil pueden ser útiles

Muchos tienen excelentes cuidadoras, sin embargo las ratios son demasiado elevadas y repartirse entre tantos niños hace imposible que la calidad de la atención sea personalizada.

Hay ocasiones en que una guardería puede ser muy útil para los niños: “Ante un hogar con abandono, conflicto permanente y agresividad crónica” un niño estará mejor en una guardería que en casa, pero “no es la opción principal para criar saludablemente a un bebé” (como veis esta frase dista bastante de “La guardería no puede criar saludablemente a un bebé”, que La Vanguardia quiso utilizar como título).

Qué podría hacerse por el bien de los hijos

Algo que ya hemos comentado más de una vez en Bebés y más, dejar de dedicar recursos a inaugurar centros de educación infantil y subvencionar a los padres para que “dediquen tiempo a criar a sus hijos hasta los tres años”.

“Dedicar tiempo a los hijos de pequeños os ahorrará mucho tiempo cuando sean mayores”, dice Eulàlia Torras citando a la doctora Julia Corominas.

Para acabar con esta entrada quiero citar a una conocida mía: “Armando, es tan absurdo que se tengan que hacer estudios científicos para demostrar que un niño, lo que necesita, es estar con sus padres…”. Me dejó boquiabierto por la sencillez de la frase y le di las gracias por hacerme entender lo penosa que es una sociedad que necesita demostrarse a sí misma que se equivoca cuando separa a unos seres en pleno aprendizaje emocional de las personas emocionalmente más ligadas a ellas, sus padres.

Fuente: La Vanguardia
Sitio Oficial: Fundació Eulàlia Torras de Beà
Foto: Flickr (htlcto)
Publicado originalmente en Bebés y más.

14 nov. 2009

Papá porteador



Uno de los riesgos de ir caminando a un sitio relativamente lejano es que el hermano mayor diga que está cansado y que, encima, quiera que sea papá el que le coja.

En estas lides me vi un bien día, uno por delante y otro por detrás... Sólo fue un momento y Miriam quiso inmortalizarlo porque el momento lo merecía.

Ay! Mis niños!

11 nov. 2009

Se armó el Belén: Alicia Torres - Belenes Artesanos



Se acerca la Navidad y, como cada año, mi madre acaba de ultimar los preparativos para la "Fira de Santa Llúcia". Se trata de un punto de encuentro anual de belenistas y vendedores de artículos navideños en el que mi madre expone y vende (yo digo que expone, porque muchas de sus obras merecen ser vistas en directo) lo que ha ido haciendo durante un año.

Este año, además, me he animado a hacer lo que me ha pedido alguna que otra vez, mostrar su obra a otras personas y abrir la posibilidad de que puedan comprarlas desde cualquier lugar. En otras palabras, que hemos hecho una tienda virtual (modesta) para quien quiera ver y comprar belenes y accesorios relacionados.

La página en cuestión es www.belenesartesania.com y os invito a todos a pasaros por ella (y entrar sobretodo a la galería "Grandes Belenes Artesanos", donde están los más grandes o los más impresionantes a mi modo de ver, los que llevan más trabajo y los que requieren más creatividad - y por ende los que cuestan más dinero).

Si mi madre tuviera que explicar un poco a qué viene esto de hacer belenes, lo diría así:

"Mi nombre es Alicia Torres. Hacer belenes ha sido siempre uno de mis grandes hobbies, de hecho los que hemos puesto cada año en casa, Navidad tras Navidad, han sido siempre hechos por mí.

Hace unos años esta afición fue creciendo y llegó un momento en que tenía "excedente" de nacimientos, casitas y accesorios. Así decidí formar parte de la "Fira de Santa Llúcia" de Terrassa donde se pueden conseguir los belenes que hago, figuras adientes a los mismos y diversos accesorios, muchos de ellos realizados también por mí."


Si queréis además ir recibiendo novedades, podéis agregar a "Belenes Artesania - Alicia Torres" en facebook (bueno, creo que se puede hacer así, que el feisbuk no lo domino demasiado).

9 nov. 2009

Si tú no ayudas a alimentarlos, ¿quién lo hará?



Hace tiempo di por casualidad con esta impactante imagen. Se trata de un anuncio publicitario de Concordia Children’s Services, un centro que acoge y educa a niños huérfanos, abandonados y maltratados hasta que son destinados a un hogar definitivo.

El texto que acompaña a la imagen dice: “If you don’t help feed them, who will?” (Si tú no ayudas a alimentarlos, ¿quién lo hará?).

De esta campaña, observando la imagen y el texto, extraigo tres posibles objetivos:

  • Solicitar ayuda económica o voluntaria para ayudar a conseguir recursos para todos los niños desamparados que llegan a este centro infantil.
  • Prevenir que suceda, es decir, si como padres no alimentamos a nuestros hijos, si no les ofrecemos el calor de nuestros brazos, el cariño que merecen y si no respetamos su integridad física y emocional probablemente nadie en el mundo lo hará.
  • Promover la lactancia materna. El amamantamiento supone un intercambio de oxitocina entre madre e hijo que ayuda a la creación del vínculo afectivo.

Los niños cuyas madres establecen el citado vínculo están más protegidos frente a posibles maltratos (sé que suena duro, pero es una de las razones por las que los grandes organismos defienden y promueven la lactancia materna).

Imagino que el objetivo real de la campaña es la primera de las tres opciones, sin embargo me voy a centrar en el segunda (e indirectamente en la tercera) pues es la me ha venido a la mente al ver la foto.

Durante mucho tiempo se ha pensado que el maltrato o el abandono a los niños es algo exclusivo de las clases sociales más desfavorecidas, sin embargo vemos cada vez más a menudo casos de niños gravemente heridos (e incluso fallecidos) pertenecientes a clases sociales acomodadas. Y esto es algo que no debería suceder jamás, ni en las familias ricas, ni en las pobres.

Sé que caigo a menudo en la ilusión, quizá utópica, de que la sociedad en la que vivimos cambie. Estamos tan inmersos en el capitalismo, tan acostumbrados a las comodidades, a pagar por ellas, a delegar funciones en los demás y a recibir favores que creemos que debemos recibir siempre olvidando que también hay que saber dar y saber pensar en los demás.

Todo aquello que no hemos superado y que arrastramos de nuestra infancia nos impide volcarnos y vaciarnos en nuestros hijos, algunos de manera tan incapaz que nunca conectan emocionalmente con ellos aumentando el riesgo de maltrato físico y/o psicológico.

Respetemos a los bebés y tratemos de entender que tener un hijo es una gran responsabilidad, pues tenemos sus vidas en nuestras manos. De nosotros depende su devenir.

Fuente: Inventorspot
Publicado originalmente en Bebés y más.

6 nov. 2009

¿Hasta qué punto debemos hacer campañas solidarias de juguetes?



Arranca estos días la II Campaña Anual “Niños Solidarios” de Imaginarium en colaboración con la Fundación Antena 3 y Mensajeros de la Paz, que se basa en enviar desde los países occidentales juguetes a aquellos países en vías de desarrollo (los países pobres, vamos), en época de Navidad y Reyes.

Los niños tienen que decorar una caja de zapatos en la que meterán el juguete o juguetes, especificando si es para niño o niña, y llevarla a Imaginarium entre el día 1 y el 14 de Noviembre.

A simple vista suena todo muy bonito, sin embargo a veces me pregunto (quizá me esté haciendo viejo o mal pensado): ¿Hasta qué punto debemos hacer campañas solidarias de juguetes?

Hace tiempo que los occidentales sufrimos una gran enfermedad que consiste en creernos el ombligo del mundo. Creemos que todo lo que hacemos, todo lo que tenemos y el modo en que vivimos es el mejor posible, el más avanzado y al que deberían aspirar el resto de mortales.

Todo el que no vive como nosotros, o es una persona extraña y antisocial, o no tiene recursos para vivir de esta manera, sino parece difícil de entenderlo.

El caso es que, aunque parezca mentira, los niños de los países pobres, sonríen y comparten probablemente más de lo que lo hacen nuestros hijos. Aprenden a ser felices a pesar de todo y aprenden a vivir con lo que tienen, porque no pueden tener más y porque, simplemente, no necesitan mucho más.

Es por eso que el mensaje que damos a nuestros hijos: “vamos a mandar juguetes para los niños pobres, que no tienen dinero para comprarlos” me resulta algo chocante, primero porque no se qué puede hacer un niño con según qué juguete europeo (un coche de plástico rojo, un juguete que vaya a pilas o un action man, por poner algunos ejemplos…) y segundo porque los niños de los países en vías de desarrollo no necesitan estos juguetes para ser felices.

Los nuestros tampoco



Cierto, nuestros hijos tampoco necesitan juguetes para ser felices, sin embargo, en la sociedad en la que viven, es impensable que un niño crezca sin juguetes.

No existe el gen juguete, no nacen necesitando cosas materiales. Somos nosotros y nuestra sociedad de consumo los que imponemos, poco a poco, la necesidad de tener bienes materiales y la necesidad de desearlos.



Los niños sin recursos de los países pobres no tienen esta necesidad porque son capaces de jugar y divertirse sin juguetes (o lo hacen con los que ellos mismos se construyen) y es por este motivo que me parece incluso cruel poner un granito de arena que ayude a hacer sentir a estos niños que para ser felices necesitan tener juguetes como los nuestros.

Pero los niños tienen que aprender a ser solidarios ¿no?



Por supuesto, pero los niños no tienen que ser solidarios con los países pobres para lavar la imagen de los adultos que no lo somos, y menos si con esta solidaridad creamos necesidades en aquellos que no las tienen o si con ello hacemos creer a nuestros hijos que nosotros somos felices gracias a lo que tenemos y que ellos son infelices por no tenerlo.

Se puede ser solidario de cien maneras diferentes. No hace falta enviar cosas a otros países, sino mirar en cualquier esquina de nuestras grandes ciudades para encontrar personas con necesidades.

Voy más allá, no hace falta ni siquiera buscar al mendigo que pide en cualquier esquina, sino mirar a nuestros familiares más cercanos, a nuestros vecinos, a nuestros conocidos, a nuestros amigos y a los desconocidos porque son múltiples las situaciones en que alguien puede necesitar nuestra ayuda (sea echar una mano, sea ofrecer un hombro en el que llorar, sea ofrecer un oído para escuchar, sea…).

Así, empezando desde nuestro entorno más cercano nuestros hijos pueden aprender lo que es la solidaridad.

Binta y la gran idea



Binta y la gran idea es un corto relacionado con este tema que pertenece a una película realizada por Unicef titulada “En el mundo a cada rato“ que llega fácilmente al corazón porque es precioso y porque ayuda al occidental medio a conocer cómo viven los niños en los países pobres.

Está dirigido por Javier Fesser y formó parte de los preseleccionados para los Oscars. Os recomiendo que lo veáis, porque es maravilloso y porque ayuda a ver el hemisferio sur desde otro prisma.

La persona que me recomendó esta película me comentó que sus hijos de 5, 8 y 12 años la habían visto con ella y al parecer se originó en su casa un amplio debate en que aparecieron las palabras “necesidades”, “playstation”, “ropa de marca”, etc. Lo mejor es que dicho debate surgió de sus hijos y no de ella.



La buena vida



Os recomiendo también este cuento de Tony Mello que ayuda a pensar sobre este tema:

Enzo, un rico comerciante de Puerto Ayacucho, visita a las comunidades indígenas del alto Orinoco y se horroriza cuando ve a Orawë, indígena Yanomami tumbado tranquilamente en su chinchorro (especie de hamaca), mascando tabaco.

- ¿Por qué no sales a pescar? – le pregunta Enzo.

– Porque ya he pescado bastante por hoy – le contesta Orawë.

– ¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas? – insiste el comerciante.

– ¿Y qué iba a hacer con ello? – pregunta a su vez el indio.

– Ganarías más dinero. De este modo podrías poner un motor fueraborda en tu canoa. Entonces podrías llegar lejos en el río y pescar más peces. Y así ganarías lo suficiente para comprarte una red de nylon, con lo que obtendrías más pescado y más dinero. Pronto ganarías para tener dos canoas y hasta dos motores y más rápidos… Entonces serás rico, como yo.

– ¿Y qué haría entonces? – preguntó de nuevo el indígena.

– Podrías sentarte y disfrutar de la vida – respondió el comerciante.

– ¿Y qué crees que estoy haciendo en este momento? – respondió satisfecho el indio Orawë.



Conclusión



La iniciativa es muy loable. Me parece maravilloso tratar de que los niños aprendan lo que significa la palabra solidaridad, sin embargo no me parece correcto hacerlo a costa de “trastocar” la paz y la felicidad de aquellos niños que no necesitan juguetes para sonreír creándoles la sensación de que para ser más felices precisan de cosas así.

Podemos mostrar a los niños cómo ser solidarios y cómo compartir actuando nosotros como personas solidarias con aquellas personas de nuestro entorno que necesitan de nuestra ayuda en algún momento. Sólo hace falta abrir un poco los ojos y la mente para buscar los momentos y las infinitas posibilidades que aparecen a diario para prestar nuestra ayuda.

Foto: Flickr (Graham Crumb)
Publicado originalmente en Bebés y más.

24 oct. 2009

El olfato del bebé y el olor de una madre



Hace un tiempo Miriam, mi mujer, me sorprendió con una pregunta: "¿Tú recuerdas el olor de tu madre como algo especial?" Y yo, que destaco por tener una increíble carencia de olfato sólo pude responder que "no" (con cara de bobo).

Sin embargo esta conversación se amplió con otras personas y muchas coincidieron en que sí recordaban el olor de su madre y que este recuerdo, el oler prendas de sus madres u olerla a ella directamente les producía un sentimiento de calidez y de seguridad.

Sería algo así como volver a la infancia, a recordar aquellos momentos en que teníamos mucho tiempo libre, pocas preocupaciones y a nuestra madre siempre que necesitábamos un rincón de intimidad, de apoyo y de cariño.

Lo cierto es que la lógica de este fenómeno tan “animal” es aplastante. Los niños nacen con un olfato muy desarrollado y superior al que tenemos los adultos. Este nivel de desarrollo se explica desde la necesidad de asegurarse un alimento adecuado lo antes posible.

A las 24 horas de haber nacido (que es cuando les hicieron los estudios, por lo que quizá sea antes) los bebés son capaces de mostrar rechazo a ciertos alimentos en base a su olor.

Es tal el instinto de supervivencia que se aferran al olor de su madre como si les fuera la vida (bien, de hecho, prácticamente les va la vida). Para que veáis unas muestras de sus capacidades os dejo algunos ejemplos:

  • Si una mujer se lava uno de los dos pechos, el bebé preferirá mamar del que mantiene el olor corporal de su madre, el que no ha sido lavado.


  • Si a un bebé se le coloca a un lado un objeto con el olor de su madre y al otro un objeto con el olor de otra mujer el bebé gira la cabeza hacia aquel que preserva el olor de su madre. En este caso hablamos del olor de su madre, no exclusivamente del olor a leche materna.


  • Cuando un bebé amamantado tiene hambre de noche, es capaz, aunque no tenga luz, de dirigirse al pecho y empezar a mamar guiado por su olfato.


Una vez sus capacidades motrices van perfeccionándose y el resto de sentidos van cogiendo protagonismo el olfato se va perdiendo por desuso.

Los peligros reales de hoy en día que puedan ser detectados con el olfato son pocos, y por ello el resto de sentidos, probablemente más utilizados, adquieren mayor relevancia.

Por la importancia del olor de una madre en la primera etapa de la vida, la recomendación, tanto para el padre como para la madre, y sobretodo para ella, es la de evitar colonias y perfumes que añadan artificios al olor natural de la piel.

De esta manera el bebé tendrá una impronta en forma de olor que recordará durante mucho tiempo (como veis incluso hasta la edad adulta), ese olor de madre que le proporciona seguridad, calidez y amor.

Publicado originalmente en Bebés y más.

21 oct. 2009

Para tu tocador



Hoy toca hacer un paréntesis en el blog para publicitar la web de una buena amiga mía: "Para tu tocador", en la que se pueden adquirir productos de la marca Cristian Lay y en la que se pueden encontrar trucos y consejos para sacar partido a la imagen de una.

Conmemorando el Día Internacional del Cáncer de Mama, que fue el pasado 18 de
octubre, Cristian Lay y la revista AR han desarrollado un proyecto en común con el fin de recaudar fondos que permitan continuar con la investigación para la lucha contra esta enfermedad.

Para ello, la Revista AR, en la publicación del mes de noviembre, que esta a la venta desde el 15 de octubre, contiene un reportaje especial para conmemorar este día, en el que personalidades del mundo de la cultura, la moda, el deporte y el espectáculo posan en un reportaje fotográfico realizado en blanco y negro que tienen el factor común de contener un solo elemento de color rosa como símbolo de esta enfermedad.

Cristian Lay ha diseñado para esta ocasión una colección de joyas solidarias, con la mariposa como símbolo de equilibrio, que ayuden a recaudar fondos para esta noble causa.

Los beneficios que se obtengan con la venta de las joyas que componen esta colección irán a manos de la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer) y se destinarán a la investigación para conseguir nuevas fórmulas terapéuticas para ayudar a superar esta enfermedad.

Estas joyas las puedes adquirir en Para tu tocador, por supuesto.

12 oct. 2009

Por cierto, la operación pañal fue un éxito



A mediados de agosto publiqué la entrada "Operación pañal v.2" y, como suelo hacer a menudo, no expliqué nada de la evolución que había llevado el tema (mala cabeza la mía).

Así que hoy voy a hablar de ello.

La operación pañal v.2 tuvo muy poca historia. Teníamos planeado llevarla a cabo en vacaciones, pero en la playa, y sin querer lo empezamos a hacer unos días antes.

Me dio por dejar a Jon desnudo totalmente por casa (recordad que era verano, Julio para ser más exactos) porque pensé: este año prefiero coger cositas del suelo que sacarle el calzoncillo y restregarlo todo por las piernas, guarrada impresionante a mi modo de ver que además a Jon le cabreaba un montón (a nadie le gusta cagarse encima).

El caso es que desnudo como iba y sin pañal, decidimos dejarle hacer... no tardó en mearse en el suelo y no tardé en encontrar un "señor mojón" en el puzzle de goma-eva de su habitación.

"Uy, Jon, mira, un pipi", "Uy, Jon, mira, una caca... venga, lo recogemos y lo echamos al water... si quieres otra vez podemos poner el reductor y lo haces en el water".

Dicho y hecho. Los siguientes pipis y las siguientes cacas fueron en el WC a voz de "quiere el retuctooó" (Jon sigue hablando de sí mismo en tercera persona, jijiji - me hace gracia, lo siento...).

Esto hizo que pasáramos más de un mal rato, porque estuvimos en Port Aventura, comiendo en sitios públicos, y como él no se quería hacer pipi ni caca encima pedía el "retuctó" cada 5-10 minutos... Y ale! ahí que iba su papa con la bolsita y el reductor dentro lavabo por lavabo a ver si hacía caca o pipi.

- ¿Pero tienes caca?
- Sí.
- Vale, pues venga.

Y ahí no salía nada. El tío apretando y no había manera...

Poco a poco fuimos conociendo el modus operandi, y a la caca le precedía una especie de baile extraño en forma de saltos y carreritas varias. Entonces le preguntábamos "¿quieres el reductor?" y respondía "sí, retuctó"...

Desde ese día en que hizo caca en el puzzle, sólo se le ha escapado la caca una vez, en Julio, un día que no llegamos a tiempo al WC. El pipi se le ha escapado dos veces, una pocos días después de empezar y la otra hace dos días, que le vino un ataque de tos mortal...

La noche fue también un éxito. A mi me daba más miedo quitárle el pañal de noche, porque durmiendo todos juntos sería un follón cambiar sábanas y no me hacía gracia que se despertara Aran, pero Miriam me convenció porque hacía tiempo que el pañal de Jon estaba seco por las mañanas.

Así que lo quitamos también a los pocos días y voilà, culito seco, culito sano cada mañana (no me extraña, hay días que no mea al levantarse, sino a las 11 de la mañana... eso hace que pueda pasar cerca de 13 horas sin mear... será un X-MEN?)

Con todo no puedo más que decir que la operación pañal ha sido un éxito rotundo, sobretodo porque no hemos hecho casi nada. Simplemente dejarle que viera qué era un pipi en el suelo y qué era una caca en el suelo y qué podía hacer para que no fuera a parar ahí, sino a un lugar más higiénico, el WC.

Una vez hace caca, saludamos al señor (o señores) mojón: "hola señor mojón" (y él a veces les llama señora mojona, jajajajja) y luego nos despedimos de ellos "al río!!!"

Explicar esto me hace engordar 10 o 20 kilos de orgullo hacía mi hijo y de orgullo hacia mí mismo. El año pasado este tema produjo diversas discusiones familiares y muy poca gente llegó a entender que cediéramos y le volviéramos a poner el pañal.

¿Qué conseguimos?

Pues evitar que lo siguiera pasando mal después de un mes de hacérselo encima, de llorar cada vez que le pasaba, de andar detrás suyo a todas horas para que hiciera pipi o caca y permitirle a él mismo, un año después, manejar el tema.

Está claro. La maduración llega tarde o temprano y sólo hay que ayudarles (en nuestro caso porque empezaba el cole) para que escuchen un poco a su cuerpo.

Si están preparados, es coser y cantar. Si no lo están, no tiene sentido.

Yo ya lo dije y no me hicisteis caso.

Yo no soy así. No soy de los que recuerdan un hecho y dice "¿ves? yo ya lo dije", demasiado tímido, supongo, así que hoy lo haré mediante el blog: yo ya lo dije, no había prisa, aún faltaba un año para que empezara el cole y no había necesidad de marearlo...

10 oct. 2009

Qué es la pedagogía Waldorf: entrevista a Christopher Clouder



La pedagogía Waldorf fue fundada en 1919 por Rudolf Steiner y desde entonces existen cientos de escuelas que siguen esta metodología en todo el mundo. Christopher Clouder es el presidente de la Federación de Escuelas Waldorf y fue entrevistado hace dos años en La Vanguardia.

La idea fundamental es que la educación debe respetar y apoyar el desarrollo fisiológico, psíquico y espiritual del niño. Para conseguir un buen desarrollo intelectual debe existir una base emocional sólida.

La enseñanza se divide en septenios (ciclos de siete años), siendo el primero el comprendido entre los 0 y los 6 años. Clouder comenta que en esta etapa el aprendizaje viene a través del juego. Los objetivos se centran en estimular los sentidos y la imaginación y en fortalecer la voluntad de cada niño.

Los niños necesitan sentirse arropados y seguros para poder desarrollar sus virtudes: "Cuando ellos saben que los adultos a su alrededor respetan esos talentos, pueden hacerlos florecer", comenta.

Lo más importante en esas edades es que los niños sean niños: "Hay mucho tiempo para ser adulto y muy poco para ser niño". Esto quiere decir que juegan y aprenden con el movimiento, dejando un poco de lado la típica disposición de las escuelas tradicionales en que los niños aprenden sentados en una silla.

Si en esta etapa prima el juego sobre todas las cosas muchos padres y lectores se preguntarán: "¿Y cuándo estudian?". La respuesta es que lo hacen a partir del segundo septenio, es decir, en el primer período no les enseñan a leer ni a escribir aunque eso no quiere decir que se desatienda esta faceta: "A través del juego se les dan las capacidades del lenguaje para que en la siguiente etapa aprendan rápidamente a leer y escribir. Lo fundamental es que perciban que aprender es una experiencia alegre, así pasan a la segunda etapa con muchas ganas de aprender."

Desde la pedagogía Waldorf tratan de permitir que los niños tengan desafíos en la educación desde una perspectiva integral. Tan importante es el qué se aprende como el cómo se aprende y por eso otorgan especial importancia al crecimiento personal y al establecimiento de un buen grado de empatía.

Para que los niños sean felices y para que se establezca un clima de cooperación y de sentimiento de grupo formado por personas de igual valía cada "niño debe competir consigo mismo, no con sus compañeros, esa educación emocional les da seguridad y capacidad de colaboración."



Clouder habla también de un problema acuciante en la infancia actual como es la hiperactividad y/o el déficit de atención y lo achaca a que "convertimos a los niños en consumistas. El consumo, por definición, nunca se satisface, siempre hay algo mejor, y los niños son muy vulnerables a eso" y a que tienen "demasiadas obligaciones. La tensión de medirse con los otros y la que soportan por un suspenso es un drama en su vida".

En referencia al importantísimo papel de los padres en la educación de nuestros hijos comenta que "ser padre hoy día es difícil, porque la extensión de la familia tradicional se ha perdido y con ella la diversidad de modelos. También han perdido el contacto con la naturaleza, que es muy nutritiva para ellos. Mi consejo sería que los padres sean conscientes de que sus hijos necesitan naturaleza y tiempo, porque la palabra que más oyen es corre. Einstein decía que si quieres que tu hijo sea sabio, cuéntale historias; y si quieres que sea más sabio todavía, cuéntale más historias. Cuéntenles a los niños historias cada día, cuentos y más cuentos de hadas".

"¿Por qué no habrá una escuela así donde vivo?"

La filosofía de trabajo de las escuelas Waldorf se asemeja bastante a la empleada en Finlandia, de la que se ha hablado en Bebés y más. No aprenden a leer ni a escribir hasta los siete años y si a algún niño le cuesta le permiten empezar a hacerlo incluso a los ocho. Puede resultar paradójico, pero los finlandeses son los que mejores resultados académicos obtienen según el informe Pisa (España está en el puesto 35 de los 57 países participantes).

El objetivo de ambas es que los niños crezcan los primeros años sentando unas bases emocionales sólidas que hagan crecer el amor por uno mismo y por los demás.

Más adelante, una vez se dan cuenta de su importancia como personas y como seres individuales (autoestima y confianza en sí mismos) comienzan a aprender, de esta manera empiezan a leer cuando son capaces de entender lo que leen y más importante aún, cuando tienen el interés y la curiosidad de hacerlo.

Publicado originalmente en Bebés y más.

Fuente: El blog alternativo
Más información: Asociación de Centros Educativos Waldorf, Centro de Formación de Pedagogía Waldorf
Foto: Flickr (SergioDJT)

9 oct. 2009

Los motores de mi vida





Gracias Jon.
Gracias Aran.
Gracias Miriam, por darme estos dos soles.

8 oct. 2009

Si funciona será el euro con 20 al mes mejor gastado



Estoy hasta los mismísimos de los números con identificación oculta. Han llegado a llamar a las 21:50 de la noche, cuando están Jon y Aran durmiendo... tú corriendo a cogerlo pensando que es alguien que te quiere decir algo importante y aparece la telefonista de turno metiéndote un trolón:

- Hola, Armando, soy de telefónica (yo también tengo telefónica), hemos detectado problemas en su zona que estamos intentando solventar. Hasta que esto suceda le vamos a pasar temporalmente a Orange, para que pueda mantener el servicio...
- ¿Mande? A mí me funciona perfectamente. Cuando falle les llamo y se lo digo...

Que me dejéis en paz hombre!!!
Si es que llaman y me cuelgan en cuanto contesto...

Así que he llamado al 1004 y he pedido que me anulen, si puede ser, todos los números con identificación oculta.

Cuesta 1,20 Euros mensuales, pero, si funciona, va a ser el euro con 20 mejor gastado, seguro.

7 oct. 2009

¿Estás seguro de que quieres que tu hijo aprenda música?

Ve el video en el sitio original.



Lo siento por los niños que hicieron esta "versión", pero más lo siento por los que la tuvieron que escuchar.

He reído hasta llorar...

Fuente: No puedo creer que lo hayan inventado

4 oct. 2009

Vídeo: los niños son nuestros maestros



Cada día que pasa lo tengo más claro. Los niños vienen al mundo para enseñarnos a los padres y no al revés. Los niños son nuestros maestros. Este vídeo de la marca de pañales suiza Liberto nos lo muestra.

Nos empeñamos en hacer que aprendan a ser como queremos que sean, en hacerlos sufrir a menudo sin necesidad para que aprendan que la vida es dura y que el mundo es un lugar inhóspito en que cualquiera puede traicionarte a la que le das la espalda.

Queremos que aprendan que no se puede tener todo aquello que desean y pensamos que cuanto peor lo pasen ahora más se amoldarán al futuro que les espera.

Sin embargo, como digo, creo que la historia debe ser al revés. Estoy de acuerdo en que la sociedad en la que vivimos no es lo preciosa y bucólica que nos gustaría pero nos equivocamos al querer enseñar a nuestros niños a conformarse con ella como si se tratara de algo inamovible o irreparable porque ellos tienen el poder para formar una sociedad diferente.

Los niños vienen con el contador a cero, llenos de bondad y de ganas de vivir. Ellos son nuestra oportunidad para cambiar y ellos son los que nos tienen que enseñar a nosotros a ser mejores personas, más responsables y comprometidas con el resto, más sinceras y humildes. De nosotros depende estar preparados para escucharles y aprender.

En esta realidad en que vivimos, capitalista y encamada, enferma de la tan escuchada crisis, en este mundo del marica el último y del "tomate" en que un don nadie puede cobrar por una entrevista el montante que alimentaría a un país africano durante un año, cada vez que nace un niño llega una oportunidad de mostrarnos que algo falla.

Los niños no vienen con un pan bajo el brazo, ellos vienen con una fábrica de harina entera. La pena es que los adultos creemos que realmente sólo llevan un pan y se nos queda duro demasiado pronto.

Fuente: El blog alternativo
Publicado originalmente en Bebés y más.

25 sept. 2009

Análisis de la realidad actual



De un tiempo a esta parte se está levantando una tremenda alarma social porque los niños hacen lo que les da la gana y porque los adolescentes son delincuentes en potencia que maltratan a profesores y a padres.

Lo cierto es que no creo que esta generalización sea justa, porque seguro que antiguamente había casos de este tipo, pero la vergüenza o la falta de registro de estas incidencias hacía que no hubiera constancia de ello.

Sin embargo una cosa no quita la otra y recientemente me veo en la tesitura de defender mis creencias y mi estilo de crianza ante quien dice que cuando les dejas hacer lo que quieren, pasa lo que pasa.

El problema es que criar a un niño con respeto, apego y afecto es mal entendido por la sociedad, que observa una relación padre-hijo en que los padres dejamos a los hijos que hagan lo que a ellos les de la gana, y no es cierto.

Estoy de acuerdo en que no educar a un niño es un gravísimo error, obviar las normas sociales y familiares y no transmitírselas a los niños es casi sentenciar nuestro futuro y el de nuestro hijo, que merece unos padres que le guíen en el camino de la vida.

Hasta ahí creo que todos estamos de acuerdo, ahora bien, hay maneras de educar tan simples como pasar mucho tiempo con ellos y establecer relaciones de confianza en las que la palabra y las miradas lo dicen todo. Sólo con levantar la ceja ya pueden entender que "esto ahora no toca" o ponerse en cuclillas y hablarles sobre porqué no se puede hacer eso en ese momento y explicarle otras cosas que sí se pueden hacer es otra manera.

Pero para que una relación así se lleve a cabo hace falta mucho contacto y mucha relación.

El problema de hoy en día, para mí, no es bien bien que los niños hagan lo que quieran. El problema es que no existe esa relación de confianza con los padres, porque los padres pasan muy poco tiempo con sus hijos, y cuando están con ellos, o están pensando que "a ver cuándo empieza el cole" o "a ver si se duerme y me pongo una peli" o vete tú a saber qué...

Así los niños crecen sintiendo que les falta algo y no saben muy bien qué y algunos aún saldrán medio bien, pero muchos otros, que se habrán hecho a sí mismos pues sí habrán hecho lo que han querido y cuando han querido, serán lo que sus padres nunca habrían querido que fueran.

En una relación estrecha, con un fuerte vínculo, con comunicación, con afecto, cariño y comprensión, dedicando tiempo a dialogar, cediendo en ocasiones, no cediendo en otras, explicando las cosas, lo que se espera de ellos y dejándoles ser ellos mismos también, cabe la posibilidad de dejar manga ancha, porque como tú eres su ejemplo, tienden a hacer lo que tú haces y, como siempre estás ahí, ante cualquier adversidad te intentan explicar lo que les pasa y tú intentas comprenderles (las rabietas no dejan de ser eso, intentos de explicar algo, que la gente tiende a ignorar para que no se repita, cuando lo que hay que hacer, precisamente, es animarles para que nos expliquen el por qué de la rabieta).

Dicho de otro modo, en una relación así los niños pueden hacer prácticamente lo que quieren y cuando quieren, hasta que los padres, que estamos ahí para guiarles, decimos "Eps, hasta aquí". Unas veces se lo toman bien, y otras mal, pues cuando se lo toman mal les ayudamos a entender por qué es hasta aquí, que normalmente hay una explicación más plausible que el "porque lo digo yo".

Poco a poco, con los "hasta aquí" van aprendiendo hasta donde pueden llegar, pero no sólo con los "hasta aquí" sino observando los "hasta aquí de papá y de mamá", pero para observarlos, hay que estar con ellos y como digo, hoy en día, los niños no están con ellos, porque están en la guardería, en el colegio o en las extraescolares, o en casa con la abuela una semana porque papá y mamá se van de vacaciones, que tienen que desconectar.

24 sept. 2009

Quiero un niño independiente (II)



Para introduciros al tema del post os explicaré una historia que podría haber sido explicada estas Navidades:

Ivette tiene 6 años, hace una semana llegó a su nueva escuela y le han dicho que va a actuar en la obra de teatro de la fiesta de Navidad haciendo de María. Está muy contenta pero a la vez se siente nerviosa porque sabe que sus padres y sus nuevos compañeros estarán viéndola. Como no quiere defraudarlos le ha pedido a la profesora que le ayude a hacer muy bien de pastorcita.

Marcos tiene 6 años y va a la misma clase que Ivette. También va a actuar en la función haciendo de José y también le ha pedido a la profesora que le ayude.

La profesora ha decidido que sí ayudará a Marcos pero no a Ivette. En la semana que lleva trabajando con ella se ha dado cuenta que es muy dependiente. Pide ayuda y consejo para todo y la profesora ha pensado que de esta manera ella encontrará la mejor manera de hacer de María y así será más capaz de tomar decisiones por sí misma.

En días sucesivos la profesora ayuda a Marcos con el disfraz, las frases que debe decir y ensayan juntos la obra. En ocasiones la misma profesora hace de José para que Marcos observe de qué manera puede actuar para que parezca más real. Marcos le consulta las dudas que tiene y a medida que pasan los días y va interiorizando todo lo aprendido solicita cada vez menos el soporte de la profesora.

Ivette en cambio tiene que ensayar la obra sola, la profesora le ha dicho que se esfuerce, que lo haga como considere mejor y que seguro que lo hará muy bien. Conoce las frases pero no sabe muy bien cómo decirlas ni cuándo. Está muy nerviosa porque ensaya mucho, pero tiene dudas de si lo estará haciendo bien. Cada día intenta convencer a la profesora de que le ayude, pero ésta continúa con la estrategia de hacer que ella resuelva las dudas por sí sola para ayudarla a ser más autónoma.

Llega el día de la obra y Marcos está nervioso pero se siente seguro mientras que Ivette está muy nerviosa e insegura e intenta desesperadamente que la profesora le ayude un poco pues no quiere quedar mal con sus compañeros ni con sus padres en su primera semana.

La profesora le explica algunas pautas, pero sin querer interferir con el papel que ella ha creado, confiando en que habrá trabajado mucho y hará un buen papel.

En el momento de representar la obra Marcos actúa con seguridad mientras que Ivette se equivoca, va a destiempo y mira a menudo a la profesora para que le ayude y le guíe desde el lateral. La profesora le ayuda para salvar la función.

Al final de la obra Marcos abraza contento a sus orgullosos padres mientras que Ivette llora desconsoladamente porque siente que por su culpa la obra ha sido un fracaso y que ella no ha sabido hacer un papel digno.


Esta historia no es más que una metáfora de la vida de cualquier niño desde el momento en que nace. Como Ivette, llegan al mundo sin conocer a nadie y buscan rápidamente una persona que le sirva de referente, de ayuda y de soporte, normalmente la madre (en el caso de Ivette, su profesora).

Quieren aprender a vivir, quieren aprender el día a día y quieren aprender a ser, porque de hecho ni siquiera saben que existen como ser hasta los ocho o diez meses, momento en que se quejan si son separados de su figura de apego primario (como digo, suele ser la madre) en lo que todos conocemos como “Angustia de separación“.

Para aprender todo ello necesitan vivir lo más cerca posible de alguien que les pueda enseñar, siendo lo más dependientes posible ya que, cuanto más dependientes sean de pequeñitos, más independientes serán más adelante. Cuanto más aprendan en los primeros años, más autosuficientes serán después.

Las teorías que hablan de dejarles llorar solos para que aprendan, de retrasar un poco las demandas (“déjalo llorar cada vez un poquito más, pues si vas enseguida cada vez te llamará más a menudo”), no llevarles en brazos para que no se acostumbren o de separar al niño para que no esté enmadrado han sido ejemplificadas en la técnica llevada a cabo por la profesora con Ivette. En un intento de hacerla más independiente, de que se curta en la soledad, solo consigue que se sienta más insegura y necesitada de apoyo.

Los niños que antes son separados de su madre y a los que se les intenta enseñar a ser independientes son los que son dependientes más tiempo, pierden el ejemplo de su referente, dudarán de sí mismos y necesitarán a alguien que tome las decisiones por ellos al no haber podido aprender junto a alguien que sí sabe tomarlas.

Para ser independiente, se tiene que ser primero dependiente:

  • Primero me lo hacen (o nos explican cómo se hace).

  • Luego lo hago yo con ayuda y supervisión (pides a alguien que sabe más que tú que esté a tu lado mientras lo haces. Los niños llaman a su madre o padre).

  • Finalmente soy capaz de hacerlo solo (cuando ya he aprendido soy capaz de hacerlo solo sin necesidad de alguien que me supervise. En caso de duda o error llamaré de nuevo a mi tutor. Los niños, de nuevo, llamarán a su madre en caso de que se vean en peligro, inseguros o piensen que lo están haciendo mal).


¿No hemos estudiado todos para trabajar? ¿No hemos hecho unas prácticas tutorizadas en las que hacíamos las cosas con un profesor que luego nos dejaba intentarlo a nosotros solos?

Si quieres que tu hijo sea independiente, autónomo y capaz de tomar decisiones sé su ejemplo, permanece siempre a su lado cuando te necesite y acude siempre a sus llamadas. Poco a poco, cuando vaya aprendiendo a hacer las cosas para las que ahora solicita tu ayuda dejará de llamarte porque se sentirá seguro y con la confianza suficiente para llevarlas a cabo.

Leer también: Quiero un niño independiente
Publicado originalmente en Bebés y más

Las preocupaciones de una madre reciente

Ya os digo que hoy no debe ser un buen día para leer cosas por la red...

Extraído de El País

"Mañana vuelvo al trabajo después del parto. No veo el momento. Voy más ancha que larga. He empalmado el permiso de maternidad y las vacaciones, pero 20 semanas no son nada para desembarazarse de los kilos del embarazo. Cuando llegué a 22 dejé de contarlos y aún tardé tres semanas en parir. Lo de dar a luz es un eufemismo de revista femenina. Lo mío fue un parto como está mandado. A pelo.

Me dejaron en dilatación diciéndome que iba para largo. Pero a la hora, mientras me clavaban en el lomo la banderilla de la epidural, vino la matrona, me metió mano y empezó a chillar que al paritorio, que ya. "Estas cuarentonas no tienen término medio, o van a cesárea o se les cae el crío a plomo", oí que le decía a otra mocosa por lo bajinis. Me dolió, mira tú. Una cosa es ser primípara añosa y otra que te lo recuerden cuando estás en un ay, sudando a mares y con el culo al aire.

El celador fue más amable. "Levanta el culete, que nos vamos", va y me dice el tipo, un yogurín cosidito de piercings. ¡Culete!, a mí, con semejante pandero. Qué mono. La niña salió en tres empujones, eso sí. Acababan de coserme los puntos de la episiotomía cuando noto un cosquilleo en los bajos. La epidural. Más vale tarde que nunca. No pegué ojo en tres días, pero tuve las piernas dormidas toda la noche, algo es algo.

De la lactancia ni hablamos. Que me perdonen las de la Liga de la Leche, pero yo me rajo. Aún tengo los pezones como badajos después de semanas ordeñándomelos sin saciar a la criatura. Desde que le enchufé biberones como extintores cada tres horas fue otra niña. Y yo, otra mujer.

Con mi poquita de depresión posparto, vale. Que parece que sólo la tienen las famosas. Que si Brooke Shields, o Gwyneth Paltrow, o cualquier guiri con glamour se confiesa en el Hola, le hacemos la ídem muertas de la empatía: qué sencilla, qué humana, cómo sufre. Pero tú, que tenías tantas ganas. Tú, que casi se te socarra el arroz esperando al padre perfecto. Tú, que te has pasado dos años en reproducción asistida visto que no aparecía. Tú ¿de qué te quejas, mona? De la vida. Mañana vuelvo al curro. Vuelvo a ser persona. No una alienígena como esa Miranda Rijnsburger, señora de Julio Iglesias, que salía de la clínica con los gemelos en brazos y los pitillo bailándole en las caderas. A mí también me baila la ropa. Me he agenciado un surtido de blusas flotantes y bombachos tipo Bollywood que ni me rozan las lorzas. Igual creo tendencia en la empresa. Para algo soy la jefa."


El relato empieza mal, sigue lo que podría decirse como bien, contando el trato recibido en el hospital y acaba igual que empieza, con la preocupación máxima de recuperar la figura sea como sea y parecer la misma persona que era antes de parir.

A destacar frases como "no veo el momento", tras 20 largas semanas de estar con su bebé y "vuelvo a ser persona".

Una lástima encontrarte mujeres así en el camino, cuando muchas están luchando por tener una baja maternal de al menos unos ridículos 6 meses (serían 24 semanas, mínimo y esta señora se tiraría de los pelos o por un puente) y cuando muchas deciden cogerse excedencias, reducciones de jornadas o incluso dejan de trabajar para ser madres. Y por lo visto, ser madre no es ser persona.

1610 votos tiene el citado artículo obteniendo cuatro estrellas y media de cinco posibles. Esto quiere decir que a la mayoría de los votantes les ha encantado semejante declaración de superficialidad.

Tengo que decirlo: ASÍ NOS VA!!!!!

El día que su bebé sepa leer y vea que su mamá se liberó tras 20 inacabables semanas juntos verá de qué va el tema...

Una conclusión reduccionista y simplista, aunque a mi modo de ver probablemente cierta, de estos temas es la siguiente: El desapego que mostramos a nuestros hijos es tal, que aprenderán a vivir desapegados de sus padres (o con una extraña y desconocida sensación de que les falta algo).

No nos extrañemos cuando en nuestra vejez nos veamos en una residencia abandonados, con nuestros descendientes esperando por si llega la herencia (sí, hay días que me levanto catastrófico y negativo total...).

Aps! mi bola de cristal ha fallado, esto no es lo que sucederá, esto es lo que ya está sucediendo. Pues eso, de padres cuervos, hijos cuervos, y ya dice el refrán, cría cuervos...

Carreras de cochecitos



A veces leo cosas en la red que preferiría no haber leído...

"Pues si , aunque lo que os voy a contar puede que os resulte un poco ....digamos ridiculo , PERO ES TOTALMENTE VERIDICO a sido uno de mis mejores pikes que he podido tener .os cuento .....


como todos los dias llevo ami hijo ala guarderia que esta unos 15 minutos de mi casa , vamos a por el carricoche y salgo le pongo sus arnes en el jannet carrera que tiene , y vamos por la calle , delante mia iva otro padre con un carricoche ,no se ke marca pero son de esos con ruedas grandes y con 3 ruedas , bueno .... pues voy detras de el y de repente se frena en seco ,alo que yo iva comiendole el culo y le eskivo haciendo una maniobra brusca , alo que sigo mi camino y mi niño me pido agua , entonces paro y le doy del bibe para beber , alo que me pongo a continuar la marcha y el menda me pega un pason pero casi corriendo rozandome .


entonces me dicho para entre mi "esta es la mia " yo que cuando voy con el coche me piko hasta con las bolsas de plastico ,vas a fliparr he dicho para entre mi , empiezo a darle caña al tema , y el tio dandole caña a tope y con la oreja puesta atras , total empieza a ver gente y empiezo a sortear como puedo , madres ,abuelos y demas gente , el al ver la situacion se cambia de acera la cual iva totalmente libre , yo empiezo a perder tiempo en eskivar ala gente . el tio empieza a mirarme desde en frente , y al ver la ventaja que me sacaba se reia en mi cara .


bueno pues llegamos a una plaza grande plaza españa (peluso la conocera)donde hay un edifico alto y puedes bordear por 2 lados , yo a toda hostia , y mis gemelos empiezan a resentirse y el niño pidiendome agua , "aguanta hijo que queda poco y luego papa te da agua" .

alo que vamos , veo que el bordea el edifio por un lado , alo cual yo entro ala plaza y lo bordeo por el otro lado , al ya no vernos , empiezo a correr alo que mis piernas pueden responder , al casi dar la vuelta ya disimulo y me pongo andar como si nada , entonces nos encontramos otra vez y ya le sacaba yo como 4 coches , empiezo a darle caña andando y me ganando metros ,"mierda " alo lejos veo que la avenida para cruzar el semaforo de peatones se pone rojo y no me da tiempo a pasar , y tampoco quiero jugarmela a pasar corriendo , lo cual freno y me quedo esperando , viene el tio hostiado y se pone a mi lado .

nos dirigimos unas miradas pero no decimos nada , y mirando el semaforo para salir lo antes posible , yo en esos momentos aprovecho para descansar mis gemelos los cuales ya acusan el esfuerzo y el ritmo que he llevado , se pone en verde y salimos el y yo a toda hostia , al ir en paralelo , venia gente cruzando de frente nuestra y el ha tenido que esquivar a viandantes y yo los he sorteado sin bajar mi velocidad , despues me desvio para la calle de la guarderia y el ha seguido de frente super hostiado "supongo que ala guarderia que hay mas arriba "

el niño no podia mas , tenia sed y aguantado como un campeon ,

al dejarle e irme para casa , me dolia todo , la respiracion un poco acentuada ,y yo solo despues del calenton me iva partiendo de risa , de la jilipollez que acabo de hacer .

mi mujer al contarselo , su respuesta a sido ," voy a tener que kitarte las llaves de cualkier vehiculo a motor ,porke con un simple carricoche la lias "

vuelvo a repetir que es totalmente veridirico , aunque pueda parecer algo irreal"


Al final la historia hace hasta gracia, pero si la piensas fríamente y buscas en la profundidad de sus palabras, te das cuenta de lo poco que llegan a madurar ciertas personas (y del daño que llega a hacer educar a las personas en la competitividad).

Lo mejor es lo del hijo muerto de sed, aguantando como un campeón porque a su padre se le ha ocurrido ponerse a hacer carreras con otro padre.

PD: Ya no digo que tenga que leer más libros para aprender un poco de ortografía... el corrector del Word hace milagros.

22 sept. 2009

Jon y su carro, que se lo robaron



Mira que hay canciones en el mundo, pues mi hijo Jon no tiene otra cosa que hacer que cantar la de "Mi carro" de Manolo Escobar.

Todo sucedió una tarde en casa de los yayos, cuando dio con la carátula de una cinta del mencionado artista (bueno, artista, lo que se dice artista...). A mí no se me ocurrió otra cosa que cantar el tema estrella de este hombre, hecho suficiente para que Jon se la aprendiera y la empezara a repetir durante días.

Ahora es ver una cámara y te canta su nuevo single: Mi carrooo (no, no) me robaron, anoche cuando dormía...

No sé porque dice que no, no se lo robaron, porque con esta versión rompe un poco la historia del carro, pero bueno, no seré yo quien le cambie el tema.

Los coros son de Aran, que estaba demasiado cerca del móvil (llamémosle mochilita).

21 sept. 2009

Periodo de adaptación ¿sí o no?



Hace una semana que los colegios y las guarderías (éstas antes) volvieron a abrir sus puertas a los niños y niñas. Muchos de estos niños ya habían ido años anteriores al colegio o a la guardería y muchos otros no lo habían hecho nunca.

Tanto si hablamos de guardería como si lo hacemos de escuela, hay centros que optan por realizar un periodo de adaptación (yo diría que la mayoría) y otros que no lo hacen. Muchos padres piensan que les va bien y otros piensan que no se consigue demasiado o que “oye, la vida es así”.

Hace escasos días hablaba con una compañera de trabajo de este tema, pues mi hijo el mayor empieza este mes el colegio y hará tres días de adaptación. A mí me parece necesario y lógico, sin embargo ella pensaba que lo único que se conseguía era que lloraran más días (algo así como alargar el sufrimiento por hacerlo poco a poco).

Desconozco qué experiencias tienen otros papás y otras mamás, pero en la escuela donde mi hijo está matriculado comentaron que el primer año no hicieron periodo de adaptación, que muchos niños estuvieron el primer día las ocho horas que se suman si se quedan en el comedor y que fue bastante duro para los niños y profesores.

Al año siguiente probaron a hacer la entrada de manera más paulatina y el resultado fue muy diferente.

¿Qué es el periodo de adaptación?

Son unos días (o un día, depende de cada colegio) en que los niños acuden menos horas, entran con los papás y las mamás, comparten un poco de tiempo con el resto de niños y con la profesora (o profesor) y se vuelven para casa.

Poco a poco se van quedando más tiempo solos (es decir, sin los papás) a medida que se distraen más y que todos se van conociendo.

Pero hay algunos que lloran igual ¿no?

Pues sí, claro, cada niño tiene un ritmo de adaptación diferente y hay algunos a los que les cuesta quedarse solos con personas a las que conocen desde hace pocos días.

Muchos no entienden qué hacen ahí ni saben si mamá o papá volverá una vez les dejan. Poco a poco, a medida que van cogiendo seguridad y que se van dando cuenta que mamá vuelve a buscarles y que les llena de besos al recogerles los llantos suelen ir remitiendo.

Ya, pero la vida es así... mejor que se vayan curtiendo ¿no?

Los niños pequeños son eso, niños pequeños. Seres en formación que no tienen todavía unas bases emocionales para digerir según qué sucesos. Permitir a un niño que lo pase mal “porque la vida es así” puede hacer que en vez de coger confianza y fuerza ante la vida coja temor y resentimiento.

Hay sucesos en la vida que no podemos controlar en los que los niños lo pasan mal, por supuesto. Esos son los momentos en que debemos estar cerca los papás y las mamás para ofrecer un hombro en el que llorar, un pañuelo en el que secarse o un oído para escuchar.

El resto de momentos debemos tratar de que los vivan de la misma manera que a nosotros nos gustaría vivirlos.

En este caso, si todos hacemos un periodo de adaptación en el trabajo, ¿por qué no pueden hacerlo ellos?



Pero yo no voy una hora a trabajar el primer día…

Claro, los adultos no tenemos dos ni tres años, tenemos muchos más y por tanto somos capaces de estar ocho horas en un sitio desconocido sin pasarlo realmente mal, sin embargo cuando entramos en un puesto de trabajo nuevo tenemos nuestro particular periodo de adaptación:

  • Nos presentan a los compañeros con los que vamos a trabajar. A los niños también, pero ellos no tienen la capacidad de establecer relaciones de confianza que le aporten seguridad como los adultos, por eso necesita de una figura conocida (la mamá) hasta que es capaz de estar tranquilo con el resto de personas.

  • Nos enseñan las instalaciones, los vestuarios, dónde puedes comer, etc. A los niños también, pero ellos necesitan un tiempo para descubrir ese nuevo mundo y, como toda novedad, es más fácil conocerla de la mano de alguien que nos aporte seguridad.

  • Nos explican los horarios y el funcionamiento de la empresa. A los niños también, pero es más fácil cuando lo explica mamá y cuando poco a poco se van dando cuenta que volverá.

  • Nos acompañan a nuestro puesto de trabajo y nos explican qué esperan de nosotros. A los niños, si no se les hace el periodo de adaptación, nadie de confianza les acompaña.

  • Todos nuestros compañeros (normalmente) sonríen y nos dan la bienvenida. A los niños les sonríe la maestra, el resto de compañeros, así de inicio, no suelen estar muy por la labor.

  • Estamos unos días con alguien de referencia que nos explica de manera personalizada cómo tenemos que hacer nuestro trabajo. A los niños que hacen periodo de adaptación les puede acompañar su padre o su madre. Los que no lo hacen no tienen a nadie que les aporte esa tranquilidad los primeros días.

  • Incluso cuando pasan unos días podemos seguir preguntando a esa persona de referencia, que es la que nos da seguridad y confianza a la hora de hacer las cosas. Los niños en cambio dejarán de tener cerca a mamá o papá en cuanto el periodo de adaptación se acabe.


Creo que ninguna empresa de hoy en día (que se precie) evita hacer el periodo de adaptación con sus trabajadores, básicamente porque para un buen funcionamiento, ya que pese a estar en el siglo XXI aún no somos máquinas, seguimos necesitando tener la confianza y la seguridad de que lo que hacemos está bien hecho y disfrutamos más y vivimos mejor si todo ello sucede en un ambiente conocido, agradable y cordial.

Los niños, en su corta experiencia, necesitan tener la certeza de que allí estarán bien, que no les va a pasar nada y que papá (o mamá) volverá. Si estamos unos días con ellos y nos observan en su aula tranquilos, confiados, hablando con la profesora y permitiendo su interacción con otros niños estamos haciendo que el cambio sea más fácil.

Además hay algo que me gusta personalmente tener en cuenta. Hasta los seis años no es obligatorio que un niño vaya al colegio, así que si van antes es por decisión de los papás. Nosotros en cambio tenemos que trabajar para vivir.

La vida es dura, sí, pero ellos no tienen por qué pasar por ello a edades tan tempranas, porque como digo, hasta los seis años, nadie va a ir a buscarles a casa por no haber ido al colegio ni va a faltar la comida en la mesa.

Ya que la decisión de que vayan al colegio es nuestra, lo mínimo que podemos hacer es tratar de que sea lo menos traumática posible... digo yo.

Fotos: Flickr (Krheault), Flickr (chippenziedeutch)
Publicado originalmente en Bebés y más.

La línea púrpura: una alternativa a los tactos vaginales



Hace unos días os hablé de una intervención en los procesos de parto llamada tacto vaginal, que si bien aporta información muy válida para valorar el momento del parto en que se encuentra la mujer, su uso debería estar limitado por tratarse de una maniobra que puede ser molesta, dolorosa y que puede “alterar” la evolución psicológica natural de la mujer y por lo tanto frenar el desarrollo normal del parto.

Una alternativa a los tactos, aunque cuenta con poca evidencia científica, parece ser la observación de la línea púrpura. Se trata de una línea que asciende desde el ano hasta la rabadilla a medida que va progresando la dilatación.

Cuando la mujer está de unos dos centímetros se aprecia un poco de raya violeta que asciende desde el ano. En el momento que está de cuatro o cinco la línea está aproximadamente a mitad de camino y en el momento de dilatación completa la línea, que mide unos 10 cm., se aprecia entera. Esto es desde el ano hasta el dorso de las nalgas (el punto justo por debajo de la articulacion sacrococcigea más conocida como rabadilla).

La posición idónea para su observación es estando la mujer a cuatro patas o agachada. En Inglaterra este método es aplicado por las comadronas independientes que asisten partos a domicilio. A menudo realizan tanto tactos como observación de la línea púrpura, aunque cada vez realizan menos tactos.

Lo más recomendable es que el proceso de dilatación sea en casa por razones obvias de tranquilidad, de entorno conocido, de temperatura agradable, de la posibilidad de estar con quien quieras, donde quieras, como quieras y escuchar la música que prefieras, la línea púrpura puede ser un buen “termómetro” para los maridos.

Más información y Foto: Comadronas radicales
Publicado originalmente en Bebés y más.

7 sept. 2009

Afirman que se pueden tener orgasmos en el parto



Cuando hablamos de parto siempre nos viene a la cabeza aquel momento extremadamente doloroso en que un bebé atraviesa el canal del parto hasta salir al exterior.

Son numerosas las técnicas y las recomendaciones para tratar de paliar ese dolor y hacer del parto un momento lo más placentero posible.

Sin embargo hablar de un parto placentero suele ser una manera de decir "creía que sería peor" y al parecer algunas mujeres son capaces de tener un orgasmo en el momento de parir, dando así al término placentero un significado mucho más real.

La explicación biológica, según los estudios iniciados por la Dra. Beverly Whipple en 1989, es que la presión que ejerce la cabeza del bebé en el sistema nervioso pélvico estimula muchos de los puntos que tienen un papel determinante en los orgasmos vaginales, cervicales y de clítoris.

Durante el parto, además, se produce más oxitocina, la hormona del amor que se segrega también en más cantidad cuando estamos enamorados, con las personas que nos hacen sentir bien y cuando mantenemos relaciones sexuales.

Me habían dicho que esperara un parto doloroso, sin embargo yo estaba preparada para una sensación de éxtasis sexual, algo así como la misma sensación producida por la penetración; agachada sobre mis rodillas tomé al bebé que venía desde mi vagina a este pequeño mundo a través de mis piernas en medio de un extraordinario orgasmo, extraído de They Don’t Call it a Peak Experience for Nothing, por Ruth Claire.

Las cuatro claves que explica Yvonne Fullbright, sexóloga, para lograr disfrutar al máximo del momento del parto son superar los temores, asumir que el embarazo no es un obstáculo para la vida sexual, estar dispuesta a abrazar la idea del placer sin límite durante el parto, y no poner barreras psicológicas a la llegada del momento.

Si repasamos un poco el momento del parto estaremos de acuerdo en que forma parte de la sexualidad de la mujer y de esta manera pensaremos que, por qué no, algunas mujeres pueden vivirlo con placer hasta el punto de tener un orgasmo.

Sin embargo es complicado pensar que pueda suceder a muchas mujeres por la dificultad de eliminar los temores y las barreras psicológicas como sugiere la Dra. Fullbright. Un parto está visto socialmente como algo doloroso y poco placentero y a pesar de ser un acto sexual la intimidad es muy pobre.

Esta falta de intimidad hace que a muchas mujeres les cueste desinhibirse y les cueste entrar en el estado emocional y psicológico adecuado para que la naturaleza siga su ritmo (¿alguien se imagina manteniendo relaciones sexuales con una multitud de personas alrededor intentando controlar el ritmo, la respiración o la postura?).

Quién sabe, quizá algún se devuelva a las mujeres el poder sobre su cuerpo y lleguen a tener partos más respetuosos y placenteros.

Os pongo un vídeo (en inglés) como muestra de un DVD llamado Orgasmic Childbirth (Nacimiento orgásmico) que habla de este tema:



Fuente: 20 minutos

Para saber más: Pariremos con placer (Casilda Rodrigañez), Unassisted birth (en inglés)
Foto: Flickr (Torsten Mangner)

El amor y el materialismo



- Mamá, ¿tú me quieres?
- Claro que te quiero, hijo, mucho. ¿No ves qué habitación tienes? ¿No ves cuántos juguetes te he comprado?
- Ya mamá, tienes razón. Entonces, ¿por qué te enfadas cuando, pidiéndote que me des tu amor, te pido que me compres algo?

Los niños piden porque les enseñamos a pedir.

Si compramos el amor de nuestros hijos, si nos tranquiliza conseguir una sonrisa con un regalo a cambio de las horas que no hemos pasado con ellos, ellos se acostumbrarán a no estar con nosotros y a pedirnos los objetos que sacian, por un tiempo, su sensación de soledad.

Así, crecerán y se convertirán en lo que nosotros mismos somos: "Comprar y comprar diciendo que responde a una necesidad" (que diría Reincidentes).

27 ago. 2009

¡¡Hola guapa!!



Hoy hemos ido al centro a comprar algo de ropa de cara al otoño-invierno para los niños y nos hemos parado en uno de esos cientos de vehículos infantiles que vigilan las entradas de los comercios a Euro el movimiento.

Jon, aficionado a ellos, se ha querido montar en él (el camión de bomberos del pato Lucas) y nos hemos fijado que al otro lado de la tienda había un vendedor de cupones de la ONCE.

Me he acordado que llevaba un boleto con la terminación ganadora y que debía devolver y me he decidido a dárselo al muchacho cuando una joven ha pasado ante todos nosotros.

El vendedor de la ONCE le ha espetado un: "¡Hola guapa!", que ha hecho sonreir y sonrojar a la muchacha en cuestión.

Yo no soy nadie para valorar el físico de la muchacha, pero vamos, que a una le diga guapa un vendedor de la ONCE es un poco... ¿raro?

Acto seguido le he dado mi boleto y él se ha acercado la maquinita a 2 cm de sus ojos para manejarla.

Bah! No me hagáis mucho caso... bien mirado, el chaval se ha sentido un galán piropeando a la muchacha, y ella se ha llenado de felicidad para toda la tarde ¿Puede haber algo mejor?

PD: ¿De verdad alguien mete euros en esas tragaperras meneaniños?

23 ago. 2009

El tacto vaginal



El tacto vaginal es una prueba exploratoria que consiste en la introducción de los dedos índice y corazón de la mano de un explorador en la vagina de la mujer para obtener información mediante el sentido del tacto.

En las mujeres embarazadas se utiliza para conocer la posición, consistencia, longitud y dilatación del cuello uterino y el descenso y rotación de la cabeza fetal.

La valoración de la exploración es muy subjetiva y su exactitud queda limitada si no es llevada a cabo siempre por el mismo profesional y estando la mujer en la misma posición en todos los tactos.

21 ago. 2009

Operación pañal v.2



Cuando llega el verano, además de la operación bikini, que llevan a cabo algunos papás y mamás, se suele llevar a cabo otra operación en los niños y niñas de España (e imagino que de otros países): la operación pañal.

No es que el verano sea el momento obligado para tratar de retirar el pañal a los niños, pues se puede hacer en cualquier momento del año, pero como es en verano cuando llevan menos ropa, cuando pueden ir incluso desnudos por casa y es cuando al tener vacaciones, más tiempo estamos con ellos, suele ser un buen momento para llevar a cabo dicha operación.

He titulado la entrada “operación pañal v.2” porque este verano, en mi casa, hemos llevado a cabo la operación por segunda vez ya que el año pasado, teniendo Jon 2 años y medio, lo intentamos pero comprendimos que no estaba preparado aún.

Cómo supimos que no estaba preparado

Simple. Él no hacía mención alguna a tener ganas de hacer pipi o caca. Ni siquiera cuando ya lo había hecho avisaba de ello.

Sí retenía la orina sin problemas (desde hace más de un año no moja el pañal por las noches), pero no salía de él ir al orinal. Se hacía caca continuamente en los calzoncillos y cuando le ofrecías la posibilidad de hacerlo en el orinal parecía disimular.

De hecho os podría decir que en Junio, si hacía caca instantes antes de ir a dormir y le decías "venga Jon, que nos vamos a la cama", se subía a la cama tan campante para dormir con toda la plasta en el pañal...

En fin, todo eso es lo que conseguimos después de casi un mes, así que concluimos que no era el momento y se hizo patente la máxima que me dijo una vez una pediatra: El control de esfínteres no se aprende.

¿No se aprende?

Una vez leí en una tabla de recomendaciones para quitar el pañal que enseñar a controlar los esfínteres podía ser, en algunos casos, cuestión de varios meses.

Claro – pensé –, y si empiezas a los 8 meses puede ser cuestión de años.
El control de esfínteres es una cuestión de maduración como lo es el andar o el hablar y de igual manera que no hay posibilidad de enseñar a andar o de enseñar a hablar (en base a un entrenamiento, me refiero) no se puede enseñar a controlar los esfínteres.

Y si no se aprende ¿por qué hemos llevado a cabo la operación pañal v.2?

Buena pregunta. Pues porque en septiembre empieza el colegio y, mostrando una increíble falta de adaptabilidad con los niños y una gran falta de respeto hacia sus ritmos de aprendizaje, en el colegio los niños no pueden llevar pañal.

No es que en la escuela se considere que deban haber aprendido ya a controlar los esfínteres, sino que una o dos profesionales tienen que hacerse cargo de más de veinte niños y la manera más simple de tratarlos es igualando sus rutinas para que todos hagan lo mismo en el mismo momento y para que sean lo más autosuficientes posible.

Por suerte ya he oído hablar de alguna escuela o profesora que sí respetan el proceso madurativo y no ponen ningún impedimento a que los niños vayan con pañal al colegio.

En otras (yo diría que la nuestra es una de ellas), recomiendan que el niño lleve una muda siempre encima porque “ya sabéis que aunque controlan muy bien (creo a la directora sólo le faltó guiñar el ojo) se les suele escapar porque el colegio es una novedad importante”.

Supongo que no hace falta que diga que si mi hijo no fuera este año al colegio la operación pañal v.2 no lo habríamos llevado a cabo.

¿Cuándo controlan, madurativamente hablando, los esfínteres?

A lo largo de mi andanza como papá y como enfermero me he encontrado con casos de niños a los que se les ha quitado el pañal con 16 meses (desconozco si con éxito o no) y con niños a los que se les ha quitado a los 4 años (los menos, por el tema colegio).

Parece ser que la edad preestablecida para ello es a partir de los dos años. No es que sea una edad que nadie haya marcado como necesaria, sino que como es la edad previa a la entrada al colegio, todo el mundo la ha tomado como de obligado cumplimiento.

Podréis imaginar, por lo tanto, la de veces que nos han preguntado, con nuestro hijo de 3 años y medio: “Ah, ¿pero aún lleva pañal?”

La pregunta no me molesta en absoluto porque un “sí, todavía no controla los esfínteres” es, a mi modo de ver, suficiente. El problema es que muchos papás sienten la pregunta como un “¿aún no le habéis quitado el pañal?”, como si se tratara de un error educativo o de una muestra de dejadez paterna, cuando se trata de un proceso madurativo del niño.

Según los estudios del desarrollo psicomotor Haizea-Llevant el 50% de los niños controlan los esfínteres de día a los 30 meses (2 años y medio), el 75% a los 36 meses (3 años) y el 95% a los 42 meses (3 años y medio).

Hasta ese 95% se considera normal que no se controle y ese 5% que queda no tiene por qué ser patológico porque el ritmo de maduración de los niños es, como todos sabemos, muy variable.

En cualquier caso, como veis, hasta los 3 años y medio puede ser perfectamente normal que un niño no controle los esfínteres por el día.

Hay pediatras que incluso consideran normal el que un niño no adquiera dicho control hasta los 4-5 años.

El control de esfínteres tiene mucho de psicológico

Parece que es un aspecto básicamente físico, pero está muy relacionado con la maduración psicológica de los niños.



A medida que crecen y cumplen los 2-3 años van descubriendo que son personas diferentes a mamá o papá y que tienen la capacidad de manejar el entorno (explorando) y de interiorizar cosas de él, ya sean aprendizajes, emociones o la ingestión de comida.

Del mismo modo se empiezan a dar cuenta de que pueden exteriorizar cosas, tales como las mismas emociones, el lenguaje y de manera más física, el pipí y la caca. Así empiezan a darse cuenta de que el pañal mojado y el pañal con caca no son realmente partes de su cuerpo y empiezan a entender, poco a poco, que el pipí y la caca se separarán de él para ir a otro lado.

Al principio les asusta esa pérdida de lo que consideran “partes de su cuerpo”. Por eso se recomienda empezar con un orinal en el que puedan sentarse y tocar con los pies en el suelo (más adaptado a su tamaño, por otra parte) para que puedan levantarse, girarse y conocer lo que su cuerpo ha originado, saber dónde va a ir a parar y quedarse tranquilos al ver que a ellos no les pasa nada tras desprenderse de "una parte de sí mismos"

¿Podemos hacer algo para ayudarles?

Sí, como dije ayer viene el colegio y muchos padres vamos a intentar que el niño empiece controlando los esfínteres porque sí se les puede ayudar un poco a que lo hagan.

En Bebés y más ya se ha comentado qué se puede hacer para ayudarles a dejar el pañal así que no me extenderé demasiado, pero sí quiero dejar unas pautas que considero importantes:

• Respetar sus tiempos: Ya hemos dicho que es un proceso madurativo, así que si los que queremos iniciar el control somos los papás, porque ellos no nos lo han pedido, debemos ser muy respetuosos.

Esto significa no enfadarnos, no regañar, no impacientarnos y, si hace falta, recordarnos a nosotros mismos por qué estamos llevando a cabo tal “entrenamiento” (normalmente por presión social ya que como hemos visto es normal que un niño no controle los esfínteres hasta una edad de 3-5 años).

• Permitir su maduración psicológica: Hablando de sus hitos, de sus avances en otras áreas y permitiendo que vayan cogiendo autonomía en general.

No tiene mucho sentido tratar de enseñar a un niño a controlar por sí mismo los esfínteres si todavía lleva chupete, si no le dejamos que coma algunas cosas con la cuchara para que no se manche, si no bebe en vaso, si no dejamos que trate de vestirse o desvestirse, etc.

• Hablar del tema: Diciéndoles dónde van a parar sus excrementos, cómo lo hace papá o mamá, los animales, que conozca el nombre de cada cosa (pipí y caca), explicarle las sensaciones de estar mojado o de tener caca en el pañal, etc.

En definitiva se trata de mitigar su curiosidad y de responder a sus preguntas o poner nombre a sus sensaciones. No hace falta hacer una clase magistral del tema porque no nos atenderán y se aburrirán antes de iniciar la segunda frase.

• Dejarle elegir dónde hacerlo: Debemos poner a su disposición calzoncillos o bragas, ropa cómoda, un orinal o un váter con un escalón y un adaptador si lo prefiere y pañales.

Poner a su disposición significa informar de dónde está cada cosa y que él vaya decidiendo qué prefiere utilizar. Hay niños que controlan perfectamente los esfínteres pero cuando van a hacer caca piden un pañal porque se sienten más seguros que en el váter. Otros en cambio llevan pañal y piden el váter para hacer pipi o caca.

¿Y si realmente la cosa no va bien?

Mucha gente piensa que cuando decide quitar el pañal a un niño entra en un punto de no retorno en el que, sea como sea, tiene que acabar por controlar los esfínteres, porque volver a poner el pañal sería echar un “paso atrás”.

Lo cierto es que para dar un paso atrás antes debe haberse dado un paso adelante. Si un niño al que le hemos quitado el pañal se lo sigue haciendo encima pasado un tiempo, no avisa de que se lo va a hacer ni de que se lo ha hecho y en definitiva nos estamos dando cuenta que aún no estaba preparado no ha habido ningún progreso real. No ha habido un avance, por lo que no puede haber un retroceso.

Si nos damos cuenta de ello, le volvemos a poner el pañal y santas pascuas. Tiempo habrá de volvérselo a quitar, os lo aseguro.

Más información: Atraviesa el espejo
Fotos: Flickr (Flux=Rad), Flickr (The Wu’s Photo Land)
Se ha producido un error en este gadget.
Se ha producido un error en este gadget.