27 ago. 2009

¡¡Hola guapa!!



Hoy hemos ido al centro a comprar algo de ropa de cara al otoño-invierno para los niños y nos hemos parado en uno de esos cientos de vehículos infantiles que vigilan las entradas de los comercios a Euro el movimiento.

Jon, aficionado a ellos, se ha querido montar en él (el camión de bomberos del pato Lucas) y nos hemos fijado que al otro lado de la tienda había un vendedor de cupones de la ONCE.

Me he acordado que llevaba un boleto con la terminación ganadora y que debía devolver y me he decidido a dárselo al muchacho cuando una joven ha pasado ante todos nosotros.

El vendedor de la ONCE le ha espetado un: "¡Hola guapa!", que ha hecho sonreir y sonrojar a la muchacha en cuestión.

Yo no soy nadie para valorar el físico de la muchacha, pero vamos, que a una le diga guapa un vendedor de la ONCE es un poco... ¿raro?

Acto seguido le he dado mi boleto y él se ha acercado la maquinita a 2 cm de sus ojos para manejarla.

Bah! No me hagáis mucho caso... bien mirado, el chaval se ha sentido un galán piropeando a la muchacha, y ella se ha llenado de felicidad para toda la tarde ¿Puede haber algo mejor?

PD: ¿De verdad alguien mete euros en esas tragaperras meneaniños?

9 comentarios:

Mera dijo...

Ay Armandilio me he quedado con la duda ¿qué se mete entonces en la maquinita? ¿euros de papel? ¿fichas de los coches locos? Es sólo por preguntar, es que yo no tengo niños y estoy intrigada.

Al margen de esto, es la primera vez que escribo en tu blog y algún día quería agradecerte lo mucho que he aprendido leyéndote. De aquí di el salto a otras páginas que me han aportado mucho mucho. Aun sin ser madre, he iniciado un camino que me ayudará mucho mucho en el futuro y que ha cambiado considerablemente mi visión de las cosas. Seguro que no soy la primera ni la última persona a la que has abierto los ojos.

Gracias de todo corazón.

Armandilio dijo...

Joder Mera, me dejas de piedra. Es habitual ver a mamás por aquí, pero se me hace extraño ver a "no mamás" y que encima, aún no teniendo hijos, vean un mensaje en mis palabras que les haga cambiar. De verdad que el que te da las gracias soy yo.

Sobre lo de las maquinitas mi respuesta es Nada... si no metes euros, no metes nada ;P. Es que yo nunca he metido dinero, por eso lo digo.

Anónimo dijo...

Jejeje, me encanta leerte!!
Hace tiempo que los vendedores de la Once no son sólo deficientes visuales, puede que éste viera lo suficiente como para que le den ganas de decir un piropo a una moza...
Yo tampoco meto monedas... pero muevo el cochecito en cuestión con los brazos y añado un poco de sonido... y las niñas como que han estado en el mismísimo port-aventura!

Luisa

Anónimo dijo...

Hola, pues como Mera acabo de descubrir hace pocos días tu blog y me encanta, enhorabuena.
Yo tengo un tsunami de 3 años y de vez en cuando sí que echo un eurillo. Hace como un año me pasó una anécdota divertida, porque otro peque que andaba por allí también montando en lo cachibaches "a euro el viaje" se quedó asombrado cuando mi peque se montó y el caballo empezó a moverse, porque su padre le había dicho que no funcionaba... me miró como si fuera Jesús resucitando a Lázaro.

Armandilio dijo...

Jajaja! esa es una de las razones por las que intento no mentir a mi hijo. Si le digo que no funciona y luego otro lo hace funcionar, quedas como un panoli...
En mi caso, como nunca le he metido dinero, nunca me lo pide, pero si me lo pidiera, unas veces le diría que sí y otras que "hoy no podemos, otro día quizás sí"...

Armandilio dijo...

Jajaja! esa es una de las razones por las que intento no mentir a mi hijo. Si le digo que no funciona y luego otro lo hace funcionar, quedas como un panoli...
En mi caso, como nunca le he metido dinero, nunca me lo pide, pero si me lo pidiera, unas veces le diría que sí y otras que "hoy no podemos, otro día quizás sí"...

Egara dijo...

Te explico una anecdota que me ocurrió con un vendedor de la ONCE hace unos 30 años (en esa época todos eran "ciegos").

Vino a la oficina bancaria donde yo trabajaba a solicitar un préstamo un vendedor de la Once que veia cada día en su esquina vendiendo los cupones. El hombre aporto toda la documentación: Nómina (por cierto tenía un buen sueldo porque vendia mucho), certificado de pertenencia a la Once, escrituras, etc.
Se le concedió el préstamo y al ir a firmar el contrato (venia solo), le dije que tenía que venir con dos testigos para que le confirmasen lo que ponía en el documento y me preguntó -¿porque? y yo inocente de mí le contesté
- porque usted es un incapacitado legal debido a su ceguera.
Y me respondió.
- pero ¿quien le ha dicho que yo soy ciego? deme una escopeta y lleveme al campo y verá cuantos conejos le cazo.
ERROR mio al "SUPONER" que era ciego total por trabajar donde trabajaba, luego me explicó que habia sido fogonero y la caldera que vigilaba explotó y le quemó toda la cara habiendo perdido parte de la visión.
¡METI LA PATA HASTA MAS ARRIBA DEL CUELLO!
Ya sabes, primero pregunta para evitarte sorpresas.

Ah, y yo debo ser uno de los pocos que metía Euros de la época (duros) para que mis hijas se montasen en un caballito que habia en la jugueteria de enfrente de mi trabajo, antigua Casa Felisa y si no me crees pregunta a tu mujer.

Chelo dijo...

jeje...
Si, yo a veces les meto el euro, qué remedio, no se puede decir siempre que no a todo y puestos a ceder, en esto me la cuela la mayor alguna vez...

Desi dijo...

Yo, por lo general, no meto euros.
Mi hija siempre pregunta, por si cuela; pero nunca le digo que no funcionan. Suelo decirle que el dinero que llevo es para comprar la comida, y que quien le pone dineros siempre es l'àvia (su abuela paterna). Nosotros sólo lo hacemos muuuuuuuuyyyyyyyyy de vez en cuando (tan de vez en cuando que, en 2 años y 8 meses que tiene la criatura sólo ha sido dos veces), por eso no acostumbra a pedírnoslo. La dejamos que se suba, que esté el rato que quiera, y luego se baja, y listo.

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