21 sept. 2009

Periodo de adaptación ¿sí o no?



Hace una semana que los colegios y las guarderías (éstas antes) volvieron a abrir sus puertas a los niños y niñas. Muchos de estos niños ya habían ido años anteriores al colegio o a la guardería y muchos otros no lo habían hecho nunca.

Tanto si hablamos de guardería como si lo hacemos de escuela, hay centros que optan por realizar un periodo de adaptación (yo diría que la mayoría) y otros que no lo hacen. Muchos padres piensan que les va bien y otros piensan que no se consigue demasiado o que “oye, la vida es así”.

Hace escasos días hablaba con una compañera de trabajo de este tema, pues mi hijo el mayor empieza este mes el colegio y hará tres días de adaptación. A mí me parece necesario y lógico, sin embargo ella pensaba que lo único que se conseguía era que lloraran más días (algo así como alargar el sufrimiento por hacerlo poco a poco).

Desconozco qué experiencias tienen otros papás y otras mamás, pero en la escuela donde mi hijo está matriculado comentaron que el primer año no hicieron periodo de adaptación, que muchos niños estuvieron el primer día las ocho horas que se suman si se quedan en el comedor y que fue bastante duro para los niños y profesores.

Al año siguiente probaron a hacer la entrada de manera más paulatina y el resultado fue muy diferente.

¿Qué es el periodo de adaptación?

Son unos días (o un día, depende de cada colegio) en que los niños acuden menos horas, entran con los papás y las mamás, comparten un poco de tiempo con el resto de niños y con la profesora (o profesor) y se vuelven para casa.

Poco a poco se van quedando más tiempo solos (es decir, sin los papás) a medida que se distraen más y que todos se van conociendo.

Pero hay algunos que lloran igual ¿no?

Pues sí, claro, cada niño tiene un ritmo de adaptación diferente y hay algunos a los que les cuesta quedarse solos con personas a las que conocen desde hace pocos días.

Muchos no entienden qué hacen ahí ni saben si mamá o papá volverá una vez les dejan. Poco a poco, a medida que van cogiendo seguridad y que se van dando cuenta que mamá vuelve a buscarles y que les llena de besos al recogerles los llantos suelen ir remitiendo.

Ya, pero la vida es así... mejor que se vayan curtiendo ¿no?

Los niños pequeños son eso, niños pequeños. Seres en formación que no tienen todavía unas bases emocionales para digerir según qué sucesos. Permitir a un niño que lo pase mal “porque la vida es así” puede hacer que en vez de coger confianza y fuerza ante la vida coja temor y resentimiento.

Hay sucesos en la vida que no podemos controlar en los que los niños lo pasan mal, por supuesto. Esos son los momentos en que debemos estar cerca los papás y las mamás para ofrecer un hombro en el que llorar, un pañuelo en el que secarse o un oído para escuchar.

El resto de momentos debemos tratar de que los vivan de la misma manera que a nosotros nos gustaría vivirlos.

En este caso, si todos hacemos un periodo de adaptación en el trabajo, ¿por qué no pueden hacerlo ellos?



Pero yo no voy una hora a trabajar el primer día…

Claro, los adultos no tenemos dos ni tres años, tenemos muchos más y por tanto somos capaces de estar ocho horas en un sitio desconocido sin pasarlo realmente mal, sin embargo cuando entramos en un puesto de trabajo nuevo tenemos nuestro particular periodo de adaptación:

  • Nos presentan a los compañeros con los que vamos a trabajar. A los niños también, pero ellos no tienen la capacidad de establecer relaciones de confianza que le aporten seguridad como los adultos, por eso necesita de una figura conocida (la mamá) hasta que es capaz de estar tranquilo con el resto de personas.

  • Nos enseñan las instalaciones, los vestuarios, dónde puedes comer, etc. A los niños también, pero ellos necesitan un tiempo para descubrir ese nuevo mundo y, como toda novedad, es más fácil conocerla de la mano de alguien que nos aporte seguridad.

  • Nos explican los horarios y el funcionamiento de la empresa. A los niños también, pero es más fácil cuando lo explica mamá y cuando poco a poco se van dando cuenta que volverá.

  • Nos acompañan a nuestro puesto de trabajo y nos explican qué esperan de nosotros. A los niños, si no se les hace el periodo de adaptación, nadie de confianza les acompaña.

  • Todos nuestros compañeros (normalmente) sonríen y nos dan la bienvenida. A los niños les sonríe la maestra, el resto de compañeros, así de inicio, no suelen estar muy por la labor.

  • Estamos unos días con alguien de referencia que nos explica de manera personalizada cómo tenemos que hacer nuestro trabajo. A los niños que hacen periodo de adaptación les puede acompañar su padre o su madre. Los que no lo hacen no tienen a nadie que les aporte esa tranquilidad los primeros días.

  • Incluso cuando pasan unos días podemos seguir preguntando a esa persona de referencia, que es la que nos da seguridad y confianza a la hora de hacer las cosas. Los niños en cambio dejarán de tener cerca a mamá o papá en cuanto el periodo de adaptación se acabe.


Creo que ninguna empresa de hoy en día (que se precie) evita hacer el periodo de adaptación con sus trabajadores, básicamente porque para un buen funcionamiento, ya que pese a estar en el siglo XXI aún no somos máquinas, seguimos necesitando tener la confianza y la seguridad de que lo que hacemos está bien hecho y disfrutamos más y vivimos mejor si todo ello sucede en un ambiente conocido, agradable y cordial.

Los niños, en su corta experiencia, necesitan tener la certeza de que allí estarán bien, que no les va a pasar nada y que papá (o mamá) volverá. Si estamos unos días con ellos y nos observan en su aula tranquilos, confiados, hablando con la profesora y permitiendo su interacción con otros niños estamos haciendo que el cambio sea más fácil.

Además hay algo que me gusta personalmente tener en cuenta. Hasta los seis años no es obligatorio que un niño vaya al colegio, así que si van antes es por decisión de los papás. Nosotros en cambio tenemos que trabajar para vivir.

La vida es dura, sí, pero ellos no tienen por qué pasar por ello a edades tan tempranas, porque como digo, hasta los seis años, nadie va a ir a buscarles a casa por no haber ido al colegio ni va a faltar la comida en la mesa.

Ya que la decisión de que vayan al colegio es nuestra, lo mínimo que podemos hacer es tratar de que sea lo menos traumática posible... digo yo.

Fotos: Flickr (Krheault), Flickr (chippenziedeutch)
Publicado originalmente en Bebés y más.

8 comentarios:

lobo dijo...

Estoy de acuerdo con lo que dices. Bastante duro es que de un día para otro, gran parte del mundo que conoces (guardería, amigos, tu casa) gire 180º y cambie totalmente como para que se tenga que hacer de golpe.
A parte y aunque aún no he pasado por esa experiencia, creo que los periodos de adaptación también tranquilizan a la "otra" parte de la ecuación, es decir, a "los padres" que ven cómo se adapta su peque a la nueva situación. Que digo yo que no debe ser lo mismo irse a currar pensando que tu hijo se queda llorando (y solo) que ver como más o menos lo soporta.

Un saludo

Maite dijo...

Mi hija, el año pasado tuvo una adaptacion de dos semanas (10 dias). dividieron la clase en 4 grupos, cinco niños por grupo. iban una hora cada dia. la primera semana de 5 en 5. la segunda dos grupos, iban combinando grupos para que se fuesen conociendo. ella desde el primer dia fue entusiasmada, pero me parece importante que las cosas sean poco a poco, con tempo, no hay prisa, tienen que conocerse, conocer el espacio, hacerlo suyo...son muchos estimulos nuevod como para alargarlos durante todo el dia.

Y mirando desde el lado del profe, tener 20-25 niños agobiados durante horas, sin posibilidad de dedicarles tiempo para conocerles, de sopeton todos, en rebaño... ufff, no quisiera yo eso para mi en ningun trabajo.

un abrazo

Anónimo dijo...

En algunos coles la adaptación difiere bastante. Mi hijo también empezó este año el cole y la adaptación consistió en que los niños entraban en grupos de cinco en cinco cada tres días y la jornada completa (en nuestro caso no son 8 horas como dices + comedor, son 4 de clase + 2 de comedor). Hablé con la profesora y le dije que me parecía poca adaptación para los niños, y me dijo claramente que la adaptación era para ella, que 23 niños juntos de 3 años desconocidos para ella el primer día, que era mucho y que no podría atender a todos, por eso escalonaba las entradas. Me parece bien al final el beneficio redunda también en ellos para que estén mejor atendidos, pero que no lo vendan como adaptación de los niños porque la única que se adapta es la profe.

marta dijo...

Hola, mi hijo tiene 3 años, pero ya el año pasado iba a la guarde, donde se pasó un mes llorando cuando le dejaba por la mañana, aunque tuvimos una semana en la que le llevaba menos horas. Muy duro.
Este año, en cambio, en su primer año de infantil, ha ido muy contento, yo creo que pese al cambio está familiarizado con la rutina y sabe que le iré a recoger y que va a jugar y a divertirse, pero hay niños que lo pasan muy mal.
Otro lado del plano son los padres que no pueden por motivos laborales tomarse esos días para dedicarlos a la adaptación. No a todo el mundo le dejan coger dos semanas en septiembre de vacaciones. Aunque eso supongo que sería otro post.

Arantxa dijo...

Hola a todos. Armandilio sigo tus escritos ,desde hace algún tiempo, bastantes presentes por cierto en el mundillo de la crianza natural.
Yo tengo 2 preciosidades, uno de 3 años que ha comenzado el cole en estos días y un bebé de 4 meses.
En el cole de mi hijo Samuel, han hecho también una adaptación gradual, que no me parece mal del todo ;incluso el primer día nos dejaron estar con ellos las 2 horas de clase. La verdad es que a nosotros nos está yendo bastante bien, y es que Samuel es un niño muy especial(a nosotros así nos lo parece) y se lo intentamos explicar todo muy bien pero me pongo en su lugar y tiene que ser un gran cambio para sus 3 añitos. Mi hijo es sociable, intuitivo, cariñoso y curioso, como casi todos los niños de 3 años. Mi A veces me pregunto ¿termina la escuela con esas características tan genuinas de nuestros hijos?¿se convierte la escuela en simple institución que custodia a nuestros hijos?. Creo que la escuela debería ser sometida a examen y a revisión, cambiar lo que está claro que no funciona, porque el verdadero sentido de la educación debe ser lograr la libertad y la felicidad y como parte importante en la vida de nuestros hijos se encuentra el sistema educativo que está claro que está fracasando en muchos aspectos.
Como muestra, esta mañana estaba esperando en la fila con samuel y una niña de la clase de al lado lloraba y lloraba y su mamá ¿sabéis que le dijo? "Si sigues llorando luego no te recojo y te quedas aquí...." Mi niño me miró y me dijo: Mamá, ¿tú también me vas a dejar aquí si lloro?Me quedé de piedra y le di un abrazo con un beso enorme . Este tema de la escuela merecería horas y horas .
Un saludo a todos

Armandilio dijo...

Uff, Arantxa, qué duro lo que comentas, aunque por desgracia me suena bastante, porque estos días he vivido en tercera persona lo que comentas.
Madres convenciendo a sus hijos de que "no llores, que ya eres mayor" o soltándoles con ademán de "ya vale, que no es para tanto"...
En fin, estoy de acuerdo en lo que comentas, las escuelas deberían revisarse, pero la sociedad también, y me temo que hay demasiadas personas a quien no le interesa que las familias se traten con amor, respeto y ternura...
Les robarán la magia? No lo sé. Es posible. Se me rompe el alma de pensarlo, pero Jon va tan contento al colegio...

Sol dijo...

Pero hay periodos de adaptación y periodos de adaptación. Mi sobrina Emma fue el primer día tres cuartos de hora y cuando vio llegar a su madre la miró extrañada, como diciendo ¿qué hace ésta aquí tan pronto, si no me ha dado tiempo a nada? Las mías tuvieron el primer día una hora, el segundo hora y media... y sin problemas. Yo creo que la actitud también es bastante diferente si la criatura ha ido previamente a la guardería o no.

La rusa Joropera dijo...

totalmente de acuerdo, te cuento que mi bebé de 7 meses hoy culminó su proceso de adaptación. Y yo estoy muy contenta porque gracias a esas tres semanas largas y bien distribuidas en horas, mi hijo está feliz desde el primer día en que entramos a ella. Yo soy partidaria de que se haga!!!

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