23 abr. 2008

Que pena...


Así titula Vanesa (nombre ficticio) la siguiente historia que cuenta:

Hoy he tenido que coger un avión, y cuando he llegado al aeropuerto le comento a mi compañero de curro, que tiene dos sobrinos, una niña de 5 años y un niño de 4 meses, que no había desayunado porque cuando me he despertado la niña se ha despertado conmigo y claro, que quería brazos y casi no he podido hacer nada...
y va y me dice:
"claro, si es que la has acostumbrado muy mal!! eso son 2 o 3 días de dejarla que se coja el berrinche y no cogerla y se le acabo lo de pedir brazos".

Un gran número de personas estará de acuerdo en que el amigo de Vanesa tiene razón. La ha acostumbrado a estar en brazos y ahora no puede ni desayunar... para evitar esto, el compañero de Vanesa le ha dado un consejo (tras criticarla por lo mal que lo ha hecho). Déjala 2 o 3 días con el berrinche y se le quita eso de pedir brazos. Si es que estos niños... que cosas tienen, ¡¡mira que pedir a tu madre que te coja!! ¿Es que no sabe que mamá se tiene que ir corriendo al aeropuerto?¿No sabe que mamá tiene que desayunar?

Uopsss... a ver si va a ser que no lo sabe... esto cambia en algo la percepción de las necesidades de la niña, ¿no? Claro, si ella no sabe que mamá se va o que mamá tiene prisa, ¿porqué no le iba a pedir que le cogiera? Aunque pensándolo bien [mode ironic=on] ¿¿quién en su sano juicio iba a querer estar en los brazos de mamá, sintiedo su calor, escuchando el latido de su corazón, notando su tacto y aspirando su aroma?? Yo desde luego preferiría estar en una cuna llena de barrotes entre mis frías sábanas abrazando a un oso tetrapléjico inoloro [mode ironic=off].

Veamos ahora la historia de Vanesa desde otro punto de vista...

Hoy he tenido que coger un avión, y cuando he llegado al aeropuerto le comento a mi compañero de curro, que está casado también, que no había desayunado porque cuando me he despertado mi marido se ha despertado conmigo y claro, que quería abrazos y besos y casi no he podido hacer nada...
y va y me dice:
"claro, si es que le has acostumbrado muy mal!! eso son 2 o 3 dias de pasar de él, que se coja el berrinche y seguir sin hacerle caso y se acabó lo de pedir abrazos y besos"

Uopsss (otra vez), ¡que tío tan insensible! con lo caros que están hoy en día los abrazos, los besos, los revolcones... ¡¡desagradecida!! Tu marido dándote muestras de cariño y tu pensando en tu desayuno. Joder, pues desayuna en el avión, que no te va a pasar nada.

Algo no cuadra en la sociedad cuando la respuesta en la primera situación es muy común y lo que es peor, bastante aceptada y cuando la misma respuesta, en la segunda situación es totalmente inaceptable.
Algo falla si somos capaces y debemos dar amor a nuestra pareja (lógico) pero no a nuestros hijos. ¿No son nuestros hijos, acaso, seres queridos? ¿No son precisamente, los que menos entienden este mundo, y por tanto, los que más ayuda y apoyo precisan?
Creo que las personas adultas estamos muchísimo más preparados para recibir una negativa en cuanto a besos y abrazos se refiere que no un bebé. Nosotros podemos entender que "ahora no es buen momento" o que "tengo prisa". En cambio un bebé no sabe de tiempos y prisas. Sólo sabe de dudas, de miedos, de inseguridades y sólo sabe de amor, de cariño, respeto y paciencia y por tanto, todo esto, lo pide a mares.

¿Por qué negarle a un bebé lo que más necesita? ¿Por qué negar el contacto y el cariño al que más lo precisa? ¿Es mejor evitar que se acostumbre a nuestro cariño para que no moleste?¿Por qué no obramos igual con nuestras parejas, acostumbrándoles a una falta de afecto para que no nos pida contacto?

Algo falla...

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