25 feb. 2008

Los niños hacen lo que ven



Una madre llevó a su hijo ante Mahatma Gandhi e imploró:“Por favor Mahatma, inste a mi hijo a no comer azúcar”.

Gandhi, después de una pausa contestó: “Tráigame a su hijo de aquí a dos semanas”.

Dos semanas después, ella volvió con el hijo. Gandhi miró bien profundo en los ojos del muchacho y le dijo:“No comas azúcar”.

Agradecida pero perpleja, la mujer preguntó:“¿Por qué me pidió dos semanas? ¡podría haber dicho lo mismo antes!”

Y Gandhi le contestó:“Hace dos semanas, yo también estaba comiendo azúcar. “


Mi primer trabajo remunerado fue en el Casal d'Estiu de Creu Roja (Casal de Verano de Cruz Roja) hará como unos 10 años. Mi experiencia como monitor de niñ@s se limitaba a mi sentido común y a haber tenido dos hermanos menores pero... pasé la selección. Aprendí muchas cosas muy bonitas de la vida, o más que las aprendí las recordé.

Una frase se me quedó grabada y fue la que utilizó la Directora del Casal al decirnos: lo que expliquéis os lo tenéis que creer. Que viene a ser algo así como predica con el ejemplo.

Como véis en el video, y tal y como explica el relato de Gandhi, para poder explicar algo, para poder aportar un conocimiento es necesario que el que da el consejo se aplique el cuento y se crea sus palabras. Ya que si no es así, y nuestro interlocutor se da cuenta, el consejo, por bueno que sea, carece de fundamento.

- No puedes decirle a tu hijo que tiene que leer cuentos y ver menos la tele si luego te pasas la tarde sentado delante de ella y tu afición por la lectura se puede resumir en leer las facturas del banco.

- No puedes decirle a tu hijo que no pegue a los niños en el parque o que no te pegue cuando se enfade si le haces entrar tus ideas con "calzador" y esto es pegándoles (ni que sea flojo o en el pañal, es pegar igual).

- No puedes decirle a tu hijo que no diga palabrotas si cuando ves un partido te cagas en la madre del árbitro y en la de los contrarios.

- No puedes decirle a tu hijo que se coma todo el plato cuando tú no lo haces, o que coma más fruta y verdura si tú tampoco la pruebas.

- No puedes prohibir a tu hijo que fume si tú lo haces.

- No puedes...


Todo esto me lleva a recordar a una persona a la que no soporto por no tener en cuenta esto que comento. El Dr. Estivill. Pero de él escribiré en otro momento, que se merece un post para él solito.

Sólo para resumir: el Dr. Estivill escribió un libro sobre la alimentación que deberían hacer los niños y cómo hacer que coman "lo que se tienen que comer", disfrazándolo de buenos hábitos alimenticios. Bien, el Dr. Estivill está operado de una reducción de estómago. A esto me refiero. ¿Cómo voy a hacer caso y creer en los consejos de hábitos alimenticios para mi hijo a una persona que no ha sabido en su vida tener unos hábitos dietéticos correctos y después no ha sabido arreglar su obesidad con esos teóricos hábitos de los que habla?

Resumiendo: Debemos mirarnos todos al ombligo y revisar las normas y costumbres en nuestra casa antes de recriminar nada a nuestros hijos o bien de asombrarnos por su conducta y soltar un "¿de donde lo habrá aprendido?"

No puede ser que una madre, en su desesperación explique: "se enfadó tanto que me pegó, y eso a la mamá no se le hace, así que le tuve que pegar". No entiendo, a la mamá no se le hace, ¿pero a la nena si?

Los niños no nacen aprendidos, los niños no nacen manipuladores. Lo que hacen lo aprenden de las personas con las que más tiempo pasan.

Predica con el ejemplo.


Fuente: Bebés y más

2 comentarios:

Desi dijo...

Mira, precisamente este "finde", Albert y yo hablábamos del tema. Del predicar con el ejemplo y del ser coherentes en la educación de los niños. Y poníamos prácticamente los mismos ejemplos que pones tú: cómo le vas a decir a tu hijo "no se pega" mientras le pegas en la mano porque ha pegado? Incoherente a tope!

Pero bueno, en estos tiempos, parece ser que, en el trato con los demás, y sobre todo con los niños, no priman ni la coherencia, ni el respeto, ni la tolerancia, ni nada de nada. Lo que interesa es la vía rápida para todo: para que coman, para que duerman... y a mí ya me ha quedado muy claro que la vía rápida no es la mejor.

Prefiero tomarme las cosas con calma, bajarme del Tren de la Independencia y la Autonomía de los Niños, y hacer las cosas despacito; sin obligar a mi hija a comer verdura (me ha quedado claro que es carnívora a tope): cuando quiere, las come y cuando no, pues no. Sin pretender "enseñarla a dormir"; sin pegarle, por más manotazos y mordiscos que me pega, para "aleccionarla".

Estoy disfrutando de ella, y redescubriendo el mundo desde sus ojos. Y eso sólo se puede hacer acompañándoles en su viaje por la vida, con amor y respeto.

Jo, siento lo largo que me ha quedado!!

Armandilio dijo...

Pero que tienes que sentir!! si cuanto más escribes más claro queda! Como tú, me encanta disfrutar de mi niño, y ojalá a la gente le gustara disfrutar de sus hijos, porque disfrutarían además de la vida.

El tren ese que comentas, el tren de la Independencia y la Autonomía, debe ser enorme de grande, o bien estar repleto hasta los topes. Porque hay tanta gente ahi dentro...sólo espero que en alguna parada alguien decida bajar, por pocos que sean, entenderán que la vida es maravillosa.

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