14 may. 2009

Cuando se espera vida... y no llega



A raíz del post de ayer, Claudia me dejó un mensaje hablando de Uma.manita, una página de apoyo para los padres que sufren la pérdida del bebé que esperaban.

Es un momento triste, desolador... tanto que algo en mí me pide que dedique mi mente a otra cosa, que no lo imagine, que no me ponga en su piel, que no me va a gustar...

Os pongo el mensaje del blog de Claudia, que seguro lo expresa mejor que yo:

Nadie está preparado para la muerte de un hijo. Perderlo es, seguramente, uno de los dolores más grandes que existen.

Perder un hijo que aún no ha nacido es también una experiencia desoladora y terrible. La ilusión en esos meses de espera, soñar con él e imaginar mil caras, mil nombres para ese bebé que anhelamos y luego no mecerle, llegar a casa sin él, es devastador.
Poco importan las razones; cuando se espera vida y ésta no llega, cuando la espera tiene un final triste en vez de uno feliz, no existe consuelo. Parir a un hijo al que sólo tendrás en tus brazos un momento tiene que ser casi como que te arranquen el corazón. En algunos hospitales ni siquiera dejan que la madre vea al niño.

Actualmente no existen (o si los hay, están incompletos y son poco empáticos) protocolos específicos para las mamás que se encuentran en un proceso de abortar o parir un niño que no está vivo. Todo es ambiguo y poco personalizado. He tenido que escuchar muchas veces –tragándome las lágrimas- el dolor de mujeres que han pasado por este terrible momento al lado de otras que están en un trabajo de parto feliz. A la pena de estas mujeres se suma la alegría de otras. Algo inhumano e injusto.

Muerte perinatal o neonatal... parece tan complicado... tiene un nombre poco compasivo. Como si esos bebés no tuvieran derecho a un nombre y a ser parte de una familia. De hecho, la ley no contempla todavía estos casos; no se puede inscribir al hijo no nacido en la libreta de familia y el único soporte legal para esa inscripción es, de momento, la Reforma Amanda, una proposición no de ley, impulsada por unos papás que perdieron a su hijita.

Existen pocos recursos sobre este tema. Es una cuestión delicada en la que nadie quiere ser “sujeto activo” y que todavía resulta tabú en cualquier conversación. Nadie quiere imaginar jamás que algo tan triste nos suceda algún día y no sabemos cómo enfrentar a la amiga, la vecina, la conocida que cruzamos por la calle sin embarazo y sin niño.

Uno de esos recursos es Uma manita, una página web desde la que se brinda apoyo a los papás que han sufrido esta pérdida y que está coordinada por una pareja que la ha vivido. Les dedico este espacio dándoles las gracias por hacer de su tristeza un instrumento de soporte y acompañamiento a otras familias e intentar cambiar con su trabajo desinteresado esos protocolos inhumanos; empujar leyes más solidarias y sensibilizar a la sociedad sobre un tema del que sabemos poco y al que, con toda razón, le tememos.


Fuente: Papá conejo - Mamá piojo

5 comentarios:

madre reciente dijo...

Yo estoy en su grupode facbook y creo que prontoles daré voz en mi blog. Lo que piden es justo.

Por cierto, unos así, y otros haciendo gracias con sus hijos de esta manera http://lablogosferia.blogspot.com/2009/05/los-perros-son-personas-normales.html

Armandilio dijo...

Madre mía MR, qué poco respeto por los niños (y por los seres humanos...).

madre reciente dijo...

Pues sí. Y se creerán divertidísimos :(

Antes escribí fatal porque tenía a la peque en la teta derecha :)

Clau707 dijo...

Mil gracias Armando. Pasito a pasito hacemos camino.

Os dejo también el enlace de la plataforma que organicé en Facebook para apoyar cambios en la ley.

http://apps.facebook.com/causes/248502?m=4a83263b

Pronto la ley de Registro estará en manos del congreso. Esperemos que todos voten con el corazón.

Abrazos,
Claudia.

Rose dijo...

Hace casi dos años mi segundo embarazo no siguió adelante:
http://elpatiodemicasa.lacoctelera.net/post/2007/07/23/desconectada
Sólo estaba embarazada de seis semanas, pero fué durísimo. Afortunadamente, un mes después volví a quedarme embarazada, y el próximo día 27 mi hija cumplirá un añito...
No soy (o no quiero ser) capaz de imaginar el dolor de parir un hijo muerto...No tengo palabras...

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