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21 sept 2009

La línea púrpura: una alternativa a los tactos vaginales



Hace unos días os hablé de una intervención en los procesos de parto llamada tacto vaginal, que si bien aporta información muy válida para valorar el momento del parto en que se encuentra la mujer, su uso debería estar limitado por tratarse de una maniobra que puede ser molesta, dolorosa y que puede “alterar” la evolución psicológica natural de la mujer y por lo tanto frenar el desarrollo normal del parto.

Una alternativa a los tactos, aunque cuenta con poca evidencia científica, parece ser la observación de la línea púrpura. Se trata de una línea que asciende desde el ano hasta la rabadilla a medida que va progresando la dilatación.

Cuando la mujer está de unos dos centímetros se aprecia un poco de raya violeta que asciende desde el ano. En el momento que está de cuatro o cinco la línea está aproximadamente a mitad de camino y en el momento de dilatación completa la línea, que mide unos 10 cm., se aprecia entera. Esto es desde el ano hasta el dorso de las nalgas (el punto justo por debajo de la articulacion sacrococcigea más conocida como rabadilla).

La posición idónea para su observación es estando la mujer a cuatro patas o agachada. En Inglaterra este método es aplicado por las comadronas independientes que asisten partos a domicilio. A menudo realizan tanto tactos como observación de la línea púrpura, aunque cada vez realizan menos tactos.

Lo más recomendable es que el proceso de dilatación sea en casa por razones obvias de tranquilidad, de entorno conocido, de temperatura agradable, de la posibilidad de estar con quien quieras, donde quieras, como quieras y escuchar la música que prefieras, la línea púrpura puede ser un buen “termómetro” para los maridos.

Más información y Foto: Comadronas radicales
Publicado originalmente en Bebés y más.

7 sept 2009

Afirman que se pueden tener orgasmos en el parto



Cuando hablamos de parto siempre nos viene a la cabeza aquel momento extremadamente doloroso en que un bebé atraviesa el canal del parto hasta salir al exterior.

Son numerosas las técnicas y las recomendaciones para tratar de paliar ese dolor y hacer del parto un momento lo más placentero posible.

Sin embargo hablar de un parto placentero suele ser una manera de decir "creía que sería peor" y al parecer algunas mujeres son capaces de tener un orgasmo en el momento de parir, dando así al término placentero un significado mucho más real.

La explicación biológica, según los estudios iniciados por la Dra. Beverly Whipple en 1989, es que la presión que ejerce la cabeza del bebé en el sistema nervioso pélvico estimula muchos de los puntos que tienen un papel determinante en los orgasmos vaginales, cervicales y de clítoris.

Durante el parto, además, se produce más oxitocina, la hormona del amor que se segrega también en más cantidad cuando estamos enamorados, con las personas que nos hacen sentir bien y cuando mantenemos relaciones sexuales.

Me habían dicho que esperara un parto doloroso, sin embargo yo estaba preparada para una sensación de éxtasis sexual, algo así como la misma sensación producida por la penetración; agachada sobre mis rodillas tomé al bebé que venía desde mi vagina a este pequeño mundo a través de mis piernas en medio de un extraordinario orgasmo, extraído de They Don’t Call it a Peak Experience for Nothing, por Ruth Claire.

Las cuatro claves que explica Yvonne Fullbright, sexóloga, para lograr disfrutar al máximo del momento del parto son superar los temores, asumir que el embarazo no es un obstáculo para la vida sexual, estar dispuesta a abrazar la idea del placer sin límite durante el parto, y no poner barreras psicológicas a la llegada del momento.

Si repasamos un poco el momento del parto estaremos de acuerdo en que forma parte de la sexualidad de la mujer y de esta manera pensaremos que, por qué no, algunas mujeres pueden vivirlo con placer hasta el punto de tener un orgasmo.

Sin embargo es complicado pensar que pueda suceder a muchas mujeres por la dificultad de eliminar los temores y las barreras psicológicas como sugiere la Dra. Fullbright. Un parto está visto socialmente como algo doloroso y poco placentero y a pesar de ser un acto sexual la intimidad es muy pobre.

Esta falta de intimidad hace que a muchas mujeres les cueste desinhibirse y les cueste entrar en el estado emocional y psicológico adecuado para que la naturaleza siga su ritmo (¿alguien se imagina manteniendo relaciones sexuales con una multitud de personas alrededor intentando controlar el ritmo, la respiración o la postura?).

Quién sabe, quizá algún se devuelva a las mujeres el poder sobre su cuerpo y lleguen a tener partos más respetuosos y placenteros.

Os pongo un vídeo (en inglés) como muestra de un DVD llamado Orgasmic Childbirth (Nacimiento orgásmico) que habla de este tema:



Fuente: 20 minutos

Para saber más: Pariremos con placer (Casilda Rodrigañez), Unassisted birth (en inglés)
Foto: Flickr (Torsten Mangner)

7 jul 2009

Faltan 2.500 matronas en España



El Ministerio de Sanidad lleva tiempo abogando por una atención más personalizada y humanizada en los partos en España y por una reducción del número de cesáreas en consecuencia como podemos ver en su informe Estrategia de atención al parto normal.

Sin embargo se han encontrado con un escollo. Para poder asegurar un parto humanizado y una atención individualizada “cada parto debería ser asistido por una matrona”. Así lo ha explicado la presidenta de la Federación de Asociaciones de Matronas en España (FAME), que añade que esta ratio necesaria “no se cumple en ningún sitio de España”.

Según el Consejo General de Enfermería faltan aproximadamente “un 40% más de profesionales”, cifra que se traduce en un déficit de 2.500 enfermeras formadas en Obstetricia y Ginecología.

El Ministerio de Sanidad ha acreditado un 10% más de plazas (en total 454) para especializarse como matrona. Sin embargo las comunidades autónomas han ofrecido 365 plazas, probablemente, porque los gastos de formación corren a cuenta de las comunidades.

Esperemos que poco a poco esta carencia de profesionales se vaya solventando en beneficio de las madres que van a parir. Por desgracia, la presión asistencial hace que a menudo los partos se intenten acelerar artificialmente perdiendo de vista los objetivos de humanización y respeto del ritmo de las parteras y provocando riesgos donde no los había.

Publicado originalmente en Bebés y más.

14 may 2009

Premio Pulitzer 2009: parir en Haití



Acaba de parir tumbada en esa camilla, acompañada de otras mujeres en camillas paralelas que también esperan un bebé.

No sabe qué es eso del contacto piel con piel al nacer, no sabe qué es eso de poner a los bebés inmediatamente al pecho, no sabe qué es un protocolo de parto, ni un plan de parto, ni un ingreso de tres días para ver que todo vaya bien.

Esta mamá se levanta después de parir para dejar paso a la siguiente. Hay pocas plazas y hay que parir deprisa. Una lágrima recorre su rostro, a punto de llegar a su labio, fruto del dolor, de los nervios, del momento…

No hay sábanas, ni aire acondicionado, ni demasiada higiene. No hay intimidad ni posibilidad de desconectar, no hay silencio que le permita relajarse.

No hay tampoco un camillero que la acomode en una habitación, ni una enfermera que venga de vez en cuando para ver cómo va de dolor o qué tal se coge el niño al pecho, ni un control de aquí a unas horas para ver que su hijo y ella estén bien.

Esta mamá se levanta, como una más, para coger a su bebé recién nacido y volver a su casa. Eso es todo, “ya pasó”. Así se pare en Haití.

Esta fotografía ha sido premiada con el premio Pulitzer 2009.

Fuente: ABC
Más información: The Pulitzer Prizes

Publicado originalmente en Bebés y más.

13 may 2009

Bocado de realidad: por una atención más humanizada



Hoy he podido leer una historia real que me ha dejado el corazón en un puño. Se trata de la historia de Inés, una mujer madre de dos hijos que parió a una niña a las 23 semanas y dos días de gestación que falleció al poco de nacer.

Tres días después de parir Inés seguía en el hospital ingresada y dialogando con el enfermero le dijo: “Ya ves, pensando en mis dos hijos, los he dejado en casa, y mi hija muerta, ¿qué les puedo decir después de tanto? Pienso en ellos. Y yo aquí para nada, todo el tiempo perdido. Me dijo mi marido que no viera a la niña.”

Inés estuvo un mes ingresada sin poder moverse de la cama porque tenía contracciones y su hija corría riesgo.


De vez en cuando tenía metrorragias, pero una mañana fueron más abundantes y ella notó que algo estaba pasando. Se lo comunicó al médico que dijo que no había ningún cambio, todo normal para su estado.

A las tres o cuatro horas Inés notó que algo se movía por abajo. Su hermana levantó la sábana y vio las piernas moradas del bebé asomando por la vulva.

Inés fue tratada de urgencia: “Les dije que no me durmieran, que quería verla, pero no me hicieron caso. Nació viva, notaba sus piernas cuando salía, pero ya me habían dicho que viviría unos minutos si llegaba a nacer [...] Yo quería haber estado con ella esos minutos de vida.”

Pidió que le dejaran ver a su hija muerta, días después, y el enfermero traspasó el deseo a la supervisora que le dijo que “aquí nunca se les ha dejado que lo vean por su bien, se las duerme cuando el niño va a salir y cuando se despierta todo ha pasado”.

Al final consiguieron que le dejaran ver a su hija. Inés necesitaba elaborar su duelo, comprender la pérdida. En la silla de ruedas le entregaron a su pequeña, envuelta en paños estériles verdes. La cogió entre sus brazos, llorando, la acurrucó, la apretó contra su pecho y le dio un beso.

“No le veo nada malo [...] no entiendo porqué los médicos no me dejaron verla [...] Salió viva, respiraba, yo la noté. Es muy guapa, ¿no crees? No es tan pequeña, tenía cinco meses. Ahora me siento mejor.”

Esto es sólo un resumen de la historia. Os recomiendo que la leáis completa, pues merece la pena. Está narrada en primera persona por Alberto Gálvez Toro, el enfermero que, haciendo la residencia de matrona, vivió el suceso junto a Inés.

Ella pidió estar despierta, ella quiso verla, sentirla y tocarla en el momento de nacer. Sin embargo la durmieron por su bien, para que todo pasara sin enterarse.

Ojos que no ven, ¿corazón que no siente? ¿Qué clase de profesionales de la salud tenemos (y somos) que obvian de esa manera las emociones de una persona? ¿Por qué no se respetan los deseos de una madre? ¿Querer hacer algo diferente es impropio?

Inés escuchó su cuerpo, sintió que algo no iba bien y así lo comunicó. Ella sabía que estaba de parto pero no la creyeron. Ella lo sabía. La niña habría fallecido igualmente, pero la sensación para esta madre habría sido bien distinta si al menos hubieran confiado en ella.

Esta es una de tantas razones por las que las mujeres piden una atención al parto (y la sociedad un trato) más humanizado por parte de los profesionales de la sanidad. Las mujeres que van a parir son personas sanas que solicitan una ayuda por si algo no va bien, sin embargo a menudo se les trata como personas enfermas y a la vez como si no lo fueran: “venga, no te quejes tanto, que sólo vas a parir”, “estate quieta o te dolerá más”, “¿que estás de parto? Jajaja, primeriza, seguro…”

Fuente: Revista Índex de Enfermería

Publicado originalmente en Bebés y más.

12 may 2009

El parto de la mujer Neandertal era casi igual que el actual



Una pelvis fosilizada ha servido para analizar los tipos de parto que tenían las mujeres Neandertales y la conclusión es que parir en aquella época era prácticamente igual que hacerlo ahora.

El fósil se halló en 1929 en Tabún, Israel, y ha servido para realizar una investigación publicada en la edición digital de la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences" (PNAS) comparando la pelvis con la de la mujer actual.

La pelvis ya había sido reconstruida y estudiada en dos ocasiones desde su encuentro y se llegó a la conclusión de que los bebés Neandertales nacían mediante la misma técnica rotatoria que las mujeres actuales, sin embargo no era del todo concluyente por lo incompleta que se encuentra ya que, entre otros, falta el hueso sacro.

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6 may 2009

El parto en casa en Holanda es tan seguro como en un hospital



Hace años que en Holanda los embarazos de bajo riesgo son atendidos por comadronas en los domicilios de las parteras. Se trata de una práctica tan habitual que supone el 30% del total de los partos.

En el año 2004 el departamento de Salud Pública de la Unión Europea publicó que el índice de mortalidad de bebés recién nacidos en Holanda era del 10 por 1.000, el doble que en España.

Esto disparó las alarmas y el alto índice se achacó a los partos domiciliarios. Una investigación médica actual demuestra que el parto en casa en Holanda es tan seguro como en un hospital.

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5 may 2009

Qué podemos hacer los papás ante el Baby Blues



Sé que suena a canción para bebés, pero no, el Baby blues es una manera elegante de llamar a los cambios de humor que sufren muchas madres en los días siguientes al parto.

La causa es el continuo baile de hormonas que acaba afectando a su química cerebral y que puede hacer que te conviertas en el blanco de muchos enfados.

Tan probable es que se enfade contigo porque le has apretado demasiado el pañal al bebé y te diga que no lo hagas nunca más como que un rato después se queje porque no se lo cambias y no le ayudas.

Y tú mi querido papá sufres esos cambios de humor y piensas (o le dices) que “a ver si te aclaras”, iniciando a veces una discusión que podría evitarse.

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22 abr 2009

Flex muestra un parto natural en su nueva campaña



Hace poco apareció un anuncio que mostraba un parto intervencionista como si se tratara de lo normal o deseable (la TV normaliza aquello que emite). Se trata del anuncio de Coca-Cola, en que veíamos lo que no debería ser un parto normal.

Estos días llega a nuestros televisores un anuncio de Flex en que se muestra un parto natural en casa, concretamente en una cama con un colchón de la marca.

Las imágenes del anuncio son reales y nos muestran el nacimiento de Waira Umpierrez. El pasado mes de febrero se contactó con los padres, una pareja de Barcelona que esperaba su segundo hijo y que, como ya hicieran con el primero, querían que naciera en su propia casa.

Desde ese momento el equipo de rodaje estuvo pendiente del nacimiento de la pequeña, que se produjo el pasado 21 de marzo, con la llegada de la primavera.

El objetivo del anuncio y de otras estrategias paralelas es el de envolver a la marca de un aura emocional recordándonos grandes momentos sucedidos en nuestras camas a lo largo de la vida con una campaña cuyo lema es "Tu cama. El lugar más importante del mundo".

En la página de Flex podemos ver la campaña completa, que emula un reloj con varias manecillas a modo de datos. Cada dato nos muestra estadísticas tan curiosas como que 124.500 personas están desayunando ahora mismo, que se están enviando 156.449 emails o que se están leyendo 491.224 cuentos, todo ello en una cama Flex. A un lado de la esfera "El día que nací en una cama Flex" nos indica que podemos ver el anuncio.

“La adquisición de la cama es lo suficientemente importante como para realizar una inversión que no sea inferior a la que se suele realizar en otros artículos del hogar. No es fácil encontrar bienes en nuestros hogares que utilicemos tantas horas todos los días y que sean tan relevantes para nuestro bienestar físico y psicológico como la cama. Tal y como reivindicamos en la campaña, la cama no es sólo para dormir, sino para vivir. Y, como ejemplo, mostramos algo tan natural, humano y vital como el alumbramiento de una nueva vida en una de nuestras camas”, señala Gerardo España, director de marketing de Flex.

Se trata sin duda de una campaña emocionante y atrevida, por lo poco acostumbrados que estamos en España a ver partos así.

Me parece una manera estupenda de mostrar otra realidad, que es la de un parto respetado, en una posición más adecuada para parir.

Lo del colchón, lógicamente, es una exigencia del guión, pues perfectamente puede llevarse a cabo en una bañera, en otro lugar de la casa o en un hospital. De hecho la OMS ya explicó hace tiempo que los partos deberían ser así.

Fuente: Brandlife
Sitio Oficial: Flex

Publicado originalmente en Bebés y más.

19 dic 2008

Michel Odent: "Hay que liberar la hormona del amor para mejorar los partos"



Michel Odent es cirujano y obstetra y se podría decir que es el máximo exponente de la defensa del parto natural y respetado.

Odent cree que la reducción del porcentaje de cesáreas no debe fijarse como un objetivo a conseguir, sino que debe ser una consecuencia de protocolos más respetuosos y de una atención más natural en el parto.

Comenta que marcar el descenso de cesáreas como un objetivo puede llevar a partos más "largos y difíciles" si los profesionales se empeñan en evitar la cesárea para conseguir los objetivos.

El obstetra fue pionero hace 30 años cuando introdujo en un hospital público salas de parto acogedoras donde las parejas que iban a parir se sintieran como en casa y, entre otras cosas, bañeras para sumergir a la mujer en el agua como método analgésico.

En este sentido explicó que lo ideal es facilitar un parto natural, en un entorno adecuado, respetando los ritmos y deseos de la madre para favorecer la liberación de la oxitocina (hormona del amor) y con ello facilitar el parto, reduciendo en consecuencia la necesidad de cesárea.

Sin embargo, lamentó que en la actualidad el número de mujeres que dan a luz gracias a la liberación de oxitocina natural "se está aproximando cada vez más rápidamente al número cero".

Según comentó esto puede tener consecuencias en el desarrollo, comportamiento y en las futuras relaciones de los bebés. Los últimos avances científicos en torno al parto evidencian que todo lo que rodea al nacimiento puede afectar en la posterior capacidad de amar. Algo que hasta ahora se descartaba totalmente.

El experto subrayó que la "mujer ha sido programada para liberar un cóctel de hormonas del amor", la oxitocina, pero lamentó que eso se está perdiendo porque la oxitocina es una hormona "tímida", que necesita de un entorno favorable para segregarse y, con los métodos actuales de parto, es difícil que aparezca.

Fuente: Bebés y más

9 nov 2008

Las madres que paren de manera natural son más sensibles al llanto del bebé



Las madres que dan a luz mediante un parto natural son más sensibles al llanto de sus hijos que las que han parido por cesárea, según muestra un estudio publicado en 'The Journal of Child Psychology and Psychiatry'

Para llegar a esta conclusión se realizó un estudio mediante resonancias magnéticas cerebrales de las madres entre las dos y las cuatro primeras semanas después del parto.

De esta manera pudieron objetivar que las madres que habían tenido un parto natural tenían más sensibles las regiones del cerebro donde se cree que se regulan las emociones, motivaciones y comportamientos habituales.

James Swain, autor principal del estudio explica que se preguntaban "qué áreas del cerebro se activan menos cuando los partos son con cesárea, dado que esta intervención se asocia con una disminución del instinto maternal en modelos animales, y una tendencia a la depresión posparto en los seres humanos".

La capacidad de desarrollar comportamientos y actitudes de cuidado y comprensión de los bebés se relaciona con una serie de circuitos cerebrales y de hormonas. En el parto vaginal, las contracciones del útero y la estimulación vagino-cervical desencadenan la secreción por la glándula pituitaria posterior de la oxitocina, también llamada la hormona del amor por ser clave en la conducta maternal de los animales.

Parece ser que los resultados apoyan las teorías en que las condiciones de luz y ambientales, como en la cesárea, "es lo que altera las experiencias neurohormonales del parto, y podrían disminuir la capacidad de respuesta del cerebro humano de la madre tras el parto".

A su juicio, "este trabajo podría conducir a la detección precoz de las familias en situación de riesgo para la depresión posparto y otros problemas".

He tratado de encontrar el estudio pero no he dado con él (soy un poco torpe) pues me interesaba saber el enfoque del mismo y responder unas dudas que me ha originado el artículo:

Cuando hablan de parto natural desconozco si se refieren a parto vaginal o a lo que conocemos en España como parto natural, es decir, sin epidural, respetando los tiempos y ritmos, etc.

En caso de referirse al parto natural como aquí lo conocemos es posible que la sensibilidad al llanto sea previa al tipo de parto que viven. Es decir, si la madre solicita parir de una manera natural, quizá tiene una visión de la crianza más respetuosa en referencia a los llantos antes de tener a su bebé.

Aún así, es interesante ver cómo el ambiente y el tipo de parto pueden afectar hormonalmente a la madre y por tanto provocar algunas diferencias de comportamiento entre unas madres y otras.

Vía: El Comercio
Fuente: El post que escribí en bebés y más.

25 oct 2008

Cesárea "natural" que imita al parto vaginal



Hace tiempo que las madres y padres piden a gritos un trato más personalizado y humano a la hora de parir. Por suerte, desde hace un tiempo (no mucho), se están teniendo en cuenta en algunos hospitales españoles los deseos de las madres aceptando planes de parto, remodelando las unidades y las habitaciones y formando a ginecólogos y comadronas para que actúen en base a unos protocolos más respetuosos con las embarazadas.

En el caso de un parto mediante cesárea el protocolo es diferente y la prioridad es la salud de la madre y el bebé dejando un poco de lado la perspectiva más humana (la pareja no suele poder estar presente, separación madre e hijo de hasta dos horas o más, etc.).

En Gran Bretaña, sin embargo, han desarrollado un nuevo enfoque de cesárea "centrado en la mujer" que incorpora muchos aspectos del parto vaginal.

El profesor Nicholas M. Fisk y su equipo han llevado a cabo un procedimiento intentando emular la experiencia de un parto vaginal. "El parto vaginal evolucionó significativamente en las últimas dos décadas y ahora se le da mucha importancia a la experiencia de los padres y al vínculo temprano".

La cesárea en cambio ha variado poco y la prioridad es la velocidad y la resucitación, cuando según el profesor no son tan necesarias en cesáreas bajo anestesia epidural y sin complicaciones.

El procedimiento consiste en esperar a que se produzcan las contracciones para que los pulmones del bebé se limpien mejor "como en el parto vaginal". Se tapa en primera instancia la visión de los padres en el momento de la incisión hasta la salida de la cabeza el bebé. Entonces se limpia la zona y a partir de ese momento la pareja de la mujer puede seguir el parto.

Se relajan los hombros del niño "y el bebé suele sacar los brazos en un gesto expansivo". En este momento la mamá puede ver la mitad del bebé y observar el resto del parto. El médico coloca al bebé sobre la madre en contacto piel con piel para favorecer el vínculo.

Según el profesor Fisk hubo "muy pocas reacciones negativas" entre los padres y el personal del hospital aprobó el concepto.

De todas maneras se trata de una técnica muy nueva que debe ser evaluada con ensayos clínicos ya que todavía no hay datos de resultados o seguridad que justifiquen el uso de la misma.

La cesárea es una intervención quirúrgica con más riesgos para la madre y el bebé que el parto vaginal, pero hay situaciones en que es necesaria. A menudo trastoca los planes de los padres y rompe con la visión y las expectativas que se habían hecho de su parto.

Por ello me parece un procedimiento muy adecuado (si los datos finales son favorables) puesto que el hacer a los padres partícipes del momento les acerca emocionalmente a su bebé, les hace vivir la intervención con menos estrés (imagino) y el contacto piel con piel con la madre es de innegables beneficios mutuos.

Fuente: El post que escribí en Bebés y más

1 jul 2008

En vertical, mejor que en litotomía



El otro día, en el post de 40 razones para tener hijos: 2 ya hice un inciso sobre la posición de parto. Hoy quiero entrar más en el tema.

Por razones de bienestar del asistente al parto hace unas décadas se impuso la posición de litotomía (tumbadita, con las piernas abiertas y colgando) como la posición mejor para parir. Mejor, por supuesto, para el que atiende el parto, ya que en otra posición "no veooo".

El problema es que esta posición tiene unas cuantas contraindicaciones... y no son precisamente un dolorcito de cabeza, sino que dificulta seriamente el parto, pudiento llevar a complicaciones que podrían acabar en sufrimiento fetal, administración innecesaria de fármacos para aumentar las contracciones y llegando incluso a practicar cesáreas (innecesarias).

Algunas de las contraindicaciones son:



  • Al estar tumbada, el bebé, por gravedad, queda recostado sobre los grandes vasos de la madre, interfiriendo la circulación, disminuyendo su presión sanguínea y disminuyendo, por lo tanto, la oxigenación fetal. Es lógico, si baja la presión de la mamá baja la presión en el intercambio de nutrientes placenta-feto.
  • El canal de parto se transforma en una curva ascendente que obliga a la mujer a empujar al feto por un plano inclinado hacia arriba.
  • Al evitarse la presión continua de la cabeza del feto sobre el periné, no se permite que la distensión del mismo sea pausada y eficaz provocando una distensión más brusca en el momento del expulsivo que lleva a realizar episiotomías innecesarias.
  • El cóccix tiene la capacidad, en un parto vertical, de desplazarse hasta 2 cm. para mejorar el espacio. Estando tumbada, no sólo no puede hacerlo, sino que se comprime contra la cama de parto y se desplaza hacia delante, estrechando la salida pélvica.


El parto forma parte de la sexualidad de la mujer y debe ser un momento íntimo y relajado en el que la mujer pueda olvidarse de su entorno para ser consciente de su propio cuerpo y buscar la posición que más seguridad le produzca y menos dolor le provoque. La posición de litotomía hace a la mujer vulnerable, pasiva y suele crear inseguridad ya que es una posición de sumisión, algo así como “aquí estoy, hacedme lo que queráis”.

La posición vertical, en cambio, ofrece un plano de igualdad espacial frente al resto de personas que interactúan con ella. La mujer siente que está al mismo nivel y toma parte y consciencia de sus ritmos y de las necesidades de su cuerpo, buscando la posición que mejor le haga sentir en cada momento y siendo dueña de sus instintos y de su parto.

Ya en el 2001, la OMS, en los “Principios de la Organización Mundial de la Salud acerca del cuidado perinatal” dijo que se debe “Usar una posición levantada si la mujer lo elige durante el parto. Evitar el uso de la posición supina para el parto, y particularmente la posición de litotomía (con las piernas levantadas). Abandonar las camas de parto tradicionales para los partos normales. Usar una cama standard si se elige una cama para el parto.”