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25 nov 2009

Eulàlia Torras: “La guardería puede frenar el desarrollo de los bebés”



Eulàlia Torras de Beà es médica, psiquiatra, psicoanalista y una de las firmantes del Manifiesto “Más tiempo con los hijos”.

Está casada y tiene tres hijos y seis nietos. Hace un par de días fue noticia tras publicarse en La contra de La Vanguardia una entrevista suya titulada “La guardería no puede criar saludablemente a un bebé” en la que declara que las guarderías pueden frenar el desarrollo de los bebés.

La entrevista es muy interesante y en general estoy bastante de acuerdo con todo lo que dice y por ello he querido hablar de sus palabras en esta entrada.

Antes de hacerlo quiero comentar que el título de la entrevista en La Vanguardia (“La guardería no puede criar saludablemente a un bebé”) no es una frase literal de Eulàlia Torras y está sacada de contexto. Realizo esta aclaración porque no estando de acuerdo con esta frase quise buscar el momento en que la expresaba y al verlo observé que no eran sus palabras.

Qué necesita un bebé

La guardería es un servicio que se ofrece para cubrir una necesidad de los padres: que alguien cuide y eduque a los hijos mientras ellos no pueden hacerse cargo, “pero no es lo que necesita un bebé”.

Un bebé precisa de “la cercanía cálida, constante y segura de sus amorosos padres” y la consecuencia de no proporcionárselo “podría comprometer el desarrollo de los bebés”.

Un bebé puede desarrollarse adecuadamente en un entorno estable que le proporcione seguridad. Sentirse seguro es lo que le anima a explorar y un bebé que se atreve a explorar puede madurar adecuadamente.

Alterar su entorno entrando en una guardería puede hacer que retroceda temporalmente en competencias que está adquiriendo como hablar, caminar, etc.

Qué dicen los últimos estudios en neurociencias

Los últimos hallazgos en neurociencias y en psicología evolutiva dicen que, “de los cero a los dos años, cuando más plástico es el cerebro, las neuronas del bebé se desarrollan según la calidad de los estímulos que recibe por interacción con las personas centrales de su mundo: abrazos, achuchones, caricias, risas, balanceos, movimientos, sonidos, voces, cantos, palabras, mimos, cariños, músicas, olores, colores, sabores…”.

Todos estos estímulos hacen que el bebé establezca una relación emocional y cognitiva sana tanto con su entorno como consigo mismo.

Es cierto que un centro de educación infantil puede ofrecer todo eso pero normalmente no lo hará en la medida que un bebé o un niño puede necesitar. Unos padres implicados y amorosos sí pueden ofrecer todo eso.

Los niños enferman más

Comenta Eulàlia Torras que al entrar a la guardería se multiplican las posibilidades de enfermar, ya que el bebé está más expuesto a gérmenes.

Un bebé que pueda permanecer en su hogar, con un círculo reducido de personas y con los brazos de papá y mamá tendrá una mayor fortaleza emocional, cognitiva y física (ya habréis oído alguna vez que los masajes, por ejemplo, hacen que los bebés ganen más peso).

Sobre este tema existe un estudio reciente que concluye que los niños que van a la guardería sí tienen más riesgo de sufrir algún problema respiratorio durante los primeros meses, aunque esta situación se invierte a medida que van cumpliendo años (a los cinco años son los niños que no han ido a la guardería los que sufren más enfermedades respiratorias) y no supone ningún problema posterior (a los ocho años la situación se iguala y todos sufren los mismos trastornos y tienen las mismas probabilidades de ser asmáticos o alérgicos).

Ante este estudio cabría entonces decidir en qué momento preferimos que nuestros hijos tengan problemas respiratorios, si prontito siendo aún bebés, o más adelante (personalmente me sumo a la segunda opción, ya que puedo elegir).

El fracaso escolar

En España (y en otros países) se piensa que adelantando la escolarización y las materias se evitaría el fracaso escolar, sin embargo a un niño “hay que escolarizarlo cuando empieza a quedársele pequeño su hogar”, momento que no suele llegar antes de los tres años.

En Finlandia, el país con menor fracaso escolar de Europa los niños no están obligados a ir al colegio hasta los siete años. El Estado sufraga durante el primer año a los padres y permite horarios laborales intensivos o reducidos para que sean los padres los que críen a sus hijos.

En España en cambio los estamos separando tempranamente, tenemos un elevado fracaso escolar, y en vez de analizar las causas estamos cortando los síntomas sin analizar las causas: somos “el tercer país que más psicofármacos receta a menores”.

Sobreproteger a los niños

Uno de los mayores miedos de los padres y de lo que más se les acusa es de mimar y sobreproteger a los niños.

Atender las necesidades de hambre, sueño y sobretodo cariño “no es sobreprotegerlo, ¡es protegerlo de lo que vendrá!”. Un niño criado con cariño y con seguridad “gozará de estabilidad emocional, autoestima y coherencia: estará bien preparado para los reveses que vendrán”.

Un niño que haya sido criado en una guardería con pobreza de estímulos será “poco orientado, intemperante y más agresivo, más vulnerables a la frustración, más depresivos…” (nótese que la entrevistada dice “más que” antes de cada posible adjetivo).

Los centros de educación infantil pueden ser útiles

Muchos tienen excelentes cuidadoras, sin embargo las ratios son demasiado elevadas y repartirse entre tantos niños hace imposible que la calidad de la atención sea personalizada.

Hay ocasiones en que una guardería puede ser muy útil para los niños: “Ante un hogar con abandono, conflicto permanente y agresividad crónica” un niño estará mejor en una guardería que en casa, pero “no es la opción principal para criar saludablemente a un bebé” (como veis esta frase dista bastante de “La guardería no puede criar saludablemente a un bebé”, que La Vanguardia quiso utilizar como título).

Qué podría hacerse por el bien de los hijos

Algo que ya hemos comentado más de una vez en Bebés y más, dejar de dedicar recursos a inaugurar centros de educación infantil y subvencionar a los padres para que “dediquen tiempo a criar a sus hijos hasta los tres años”.

“Dedicar tiempo a los hijos de pequeños os ahorrará mucho tiempo cuando sean mayores”, dice Eulàlia Torras citando a la doctora Julia Corominas.

Para acabar con esta entrada quiero citar a una conocida mía: “Armando, es tan absurdo que se tengan que hacer estudios científicos para demostrar que un niño, lo que necesita, es estar con sus padres…”. Me dejó boquiabierto por la sencillez de la frase y le di las gracias por hacerme entender lo penosa que es una sociedad que necesita demostrarse a sí misma que se equivoca cuando separa a unos seres en pleno aprendizaje emocional de las personas emocionalmente más ligadas a ellas, sus padres.

Fuente: La Vanguardia
Sitio Oficial: Fundació Eulàlia Torras de Beà
Foto: Flickr (htlcto)
Publicado originalmente en Bebés y más.

10 oct 2009

Qué es la pedagogía Waldorf: entrevista a Christopher Clouder



La pedagogía Waldorf fue fundada en 1919 por Rudolf Steiner y desde entonces existen cientos de escuelas que siguen esta metodología en todo el mundo. Christopher Clouder es el presidente de la Federación de Escuelas Waldorf y fue entrevistado hace dos años en La Vanguardia.

La idea fundamental es que la educación debe respetar y apoyar el desarrollo fisiológico, psíquico y espiritual del niño. Para conseguir un buen desarrollo intelectual debe existir una base emocional sólida.

La enseñanza se divide en septenios (ciclos de siete años), siendo el primero el comprendido entre los 0 y los 6 años. Clouder comenta que en esta etapa el aprendizaje viene a través del juego. Los objetivos se centran en estimular los sentidos y la imaginación y en fortalecer la voluntad de cada niño.

Los niños necesitan sentirse arropados y seguros para poder desarrollar sus virtudes: "Cuando ellos saben que los adultos a su alrededor respetan esos talentos, pueden hacerlos florecer", comenta.

Lo más importante en esas edades es que los niños sean niños: "Hay mucho tiempo para ser adulto y muy poco para ser niño". Esto quiere decir que juegan y aprenden con el movimiento, dejando un poco de lado la típica disposición de las escuelas tradicionales en que los niños aprenden sentados en una silla.

Si en esta etapa prima el juego sobre todas las cosas muchos padres y lectores se preguntarán: "¿Y cuándo estudian?". La respuesta es que lo hacen a partir del segundo septenio, es decir, en el primer período no les enseñan a leer ni a escribir aunque eso no quiere decir que se desatienda esta faceta: "A través del juego se les dan las capacidades del lenguaje para que en la siguiente etapa aprendan rápidamente a leer y escribir. Lo fundamental es que perciban que aprender es una experiencia alegre, así pasan a la segunda etapa con muchas ganas de aprender."

Desde la pedagogía Waldorf tratan de permitir que los niños tengan desafíos en la educación desde una perspectiva integral. Tan importante es el qué se aprende como el cómo se aprende y por eso otorgan especial importancia al crecimiento personal y al establecimiento de un buen grado de empatía.

Para que los niños sean felices y para que se establezca un clima de cooperación y de sentimiento de grupo formado por personas de igual valía cada "niño debe competir consigo mismo, no con sus compañeros, esa educación emocional les da seguridad y capacidad de colaboración."



Clouder habla también de un problema acuciante en la infancia actual como es la hiperactividad y/o el déficit de atención y lo achaca a que "convertimos a los niños en consumistas. El consumo, por definición, nunca se satisface, siempre hay algo mejor, y los niños son muy vulnerables a eso" y a que tienen "demasiadas obligaciones. La tensión de medirse con los otros y la que soportan por un suspenso es un drama en su vida".

En referencia al importantísimo papel de los padres en la educación de nuestros hijos comenta que "ser padre hoy día es difícil, porque la extensión de la familia tradicional se ha perdido y con ella la diversidad de modelos. También han perdido el contacto con la naturaleza, que es muy nutritiva para ellos. Mi consejo sería que los padres sean conscientes de que sus hijos necesitan naturaleza y tiempo, porque la palabra que más oyen es corre. Einstein decía que si quieres que tu hijo sea sabio, cuéntale historias; y si quieres que sea más sabio todavía, cuéntale más historias. Cuéntenles a los niños historias cada día, cuentos y más cuentos de hadas".

"¿Por qué no habrá una escuela así donde vivo?"

La filosofía de trabajo de las escuelas Waldorf se asemeja bastante a la empleada en Finlandia, de la que se ha hablado en Bebés y más. No aprenden a leer ni a escribir hasta los siete años y si a algún niño le cuesta le permiten empezar a hacerlo incluso a los ocho. Puede resultar paradójico, pero los finlandeses son los que mejores resultados académicos obtienen según el informe Pisa (España está en el puesto 35 de los 57 países participantes).

El objetivo de ambas es que los niños crezcan los primeros años sentando unas bases emocionales sólidas que hagan crecer el amor por uno mismo y por los demás.

Más adelante, una vez se dan cuenta de su importancia como personas y como seres individuales (autoestima y confianza en sí mismos) comienzan a aprender, de esta manera empiezan a leer cuando son capaces de entender lo que leen y más importante aún, cuando tienen el interés y la curiosidad de hacerlo.

Publicado originalmente en Bebés y más.

Fuente: El blog alternativo
Más información: Asociación de Centros Educativos Waldorf, Centro de Formación de Pedagogía Waldorf
Foto: Flickr (SergioDJT)

21 sept 2009

Periodo de adaptación ¿sí o no?



Hace una semana que los colegios y las guarderías (éstas antes) volvieron a abrir sus puertas a los niños y niñas. Muchos de estos niños ya habían ido años anteriores al colegio o a la guardería y muchos otros no lo habían hecho nunca.

Tanto si hablamos de guardería como si lo hacemos de escuela, hay centros que optan por realizar un periodo de adaptación (yo diría que la mayoría) y otros que no lo hacen. Muchos padres piensan que les va bien y otros piensan que no se consigue demasiado o que “oye, la vida es así”.

Hace escasos días hablaba con una compañera de trabajo de este tema, pues mi hijo el mayor empieza este mes el colegio y hará tres días de adaptación. A mí me parece necesario y lógico, sin embargo ella pensaba que lo único que se conseguía era que lloraran más días (algo así como alargar el sufrimiento por hacerlo poco a poco).

Desconozco qué experiencias tienen otros papás y otras mamás, pero en la escuela donde mi hijo está matriculado comentaron que el primer año no hicieron periodo de adaptación, que muchos niños estuvieron el primer día las ocho horas que se suman si se quedan en el comedor y que fue bastante duro para los niños y profesores.

Al año siguiente probaron a hacer la entrada de manera más paulatina y el resultado fue muy diferente.

¿Qué es el periodo de adaptación?

Son unos días (o un día, depende de cada colegio) en que los niños acuden menos horas, entran con los papás y las mamás, comparten un poco de tiempo con el resto de niños y con la profesora (o profesor) y se vuelven para casa.

Poco a poco se van quedando más tiempo solos (es decir, sin los papás) a medida que se distraen más y que todos se van conociendo.

Pero hay algunos que lloran igual ¿no?

Pues sí, claro, cada niño tiene un ritmo de adaptación diferente y hay algunos a los que les cuesta quedarse solos con personas a las que conocen desde hace pocos días.

Muchos no entienden qué hacen ahí ni saben si mamá o papá volverá una vez les dejan. Poco a poco, a medida que van cogiendo seguridad y que se van dando cuenta que mamá vuelve a buscarles y que les llena de besos al recogerles los llantos suelen ir remitiendo.

Ya, pero la vida es así... mejor que se vayan curtiendo ¿no?

Los niños pequeños son eso, niños pequeños. Seres en formación que no tienen todavía unas bases emocionales para digerir según qué sucesos. Permitir a un niño que lo pase mal “porque la vida es así” puede hacer que en vez de coger confianza y fuerza ante la vida coja temor y resentimiento.

Hay sucesos en la vida que no podemos controlar en los que los niños lo pasan mal, por supuesto. Esos son los momentos en que debemos estar cerca los papás y las mamás para ofrecer un hombro en el que llorar, un pañuelo en el que secarse o un oído para escuchar.

El resto de momentos debemos tratar de que los vivan de la misma manera que a nosotros nos gustaría vivirlos.

En este caso, si todos hacemos un periodo de adaptación en el trabajo, ¿por qué no pueden hacerlo ellos?



Pero yo no voy una hora a trabajar el primer día…

Claro, los adultos no tenemos dos ni tres años, tenemos muchos más y por tanto somos capaces de estar ocho horas en un sitio desconocido sin pasarlo realmente mal, sin embargo cuando entramos en un puesto de trabajo nuevo tenemos nuestro particular periodo de adaptación:

  • Nos presentan a los compañeros con los que vamos a trabajar. A los niños también, pero ellos no tienen la capacidad de establecer relaciones de confianza que le aporten seguridad como los adultos, por eso necesita de una figura conocida (la mamá) hasta que es capaz de estar tranquilo con el resto de personas.

  • Nos enseñan las instalaciones, los vestuarios, dónde puedes comer, etc. A los niños también, pero ellos necesitan un tiempo para descubrir ese nuevo mundo y, como toda novedad, es más fácil conocerla de la mano de alguien que nos aporte seguridad.

  • Nos explican los horarios y el funcionamiento de la empresa. A los niños también, pero es más fácil cuando lo explica mamá y cuando poco a poco se van dando cuenta que volverá.

  • Nos acompañan a nuestro puesto de trabajo y nos explican qué esperan de nosotros. A los niños, si no se les hace el periodo de adaptación, nadie de confianza les acompaña.

  • Todos nuestros compañeros (normalmente) sonríen y nos dan la bienvenida. A los niños les sonríe la maestra, el resto de compañeros, así de inicio, no suelen estar muy por la labor.

  • Estamos unos días con alguien de referencia que nos explica de manera personalizada cómo tenemos que hacer nuestro trabajo. A los niños que hacen periodo de adaptación les puede acompañar su padre o su madre. Los que no lo hacen no tienen a nadie que les aporte esa tranquilidad los primeros días.

  • Incluso cuando pasan unos días podemos seguir preguntando a esa persona de referencia, que es la que nos da seguridad y confianza a la hora de hacer las cosas. Los niños en cambio dejarán de tener cerca a mamá o papá en cuanto el periodo de adaptación se acabe.


Creo que ninguna empresa de hoy en día (que se precie) evita hacer el periodo de adaptación con sus trabajadores, básicamente porque para un buen funcionamiento, ya que pese a estar en el siglo XXI aún no somos máquinas, seguimos necesitando tener la confianza y la seguridad de que lo que hacemos está bien hecho y disfrutamos más y vivimos mejor si todo ello sucede en un ambiente conocido, agradable y cordial.

Los niños, en su corta experiencia, necesitan tener la certeza de que allí estarán bien, que no les va a pasar nada y que papá (o mamá) volverá. Si estamos unos días con ellos y nos observan en su aula tranquilos, confiados, hablando con la profesora y permitiendo su interacción con otros niños estamos haciendo que el cambio sea más fácil.

Además hay algo que me gusta personalmente tener en cuenta. Hasta los seis años no es obligatorio que un niño vaya al colegio, así que si van antes es por decisión de los papás. Nosotros en cambio tenemos que trabajar para vivir.

La vida es dura, sí, pero ellos no tienen por qué pasar por ello a edades tan tempranas, porque como digo, hasta los seis años, nadie va a ir a buscarles a casa por no haber ido al colegio ni va a faltar la comida en la mesa.

Ya que la decisión de que vayan al colegio es nuestra, lo mínimo que podemos hacer es tratar de que sea lo menos traumática posible... digo yo.

Fotos: Flickr (Krheault), Flickr (chippenziedeutch)
Publicado originalmente en Bebés y más.

17 jun 2009

Bienvenidos al planeta Tierra




Ex-E.T. – video powered by Metacafe


Cuatro estudiantes de la Universidad de Cine ESMA de Montpelier, en Francia, han creado este cortometraje de ciencia ficción bastante bueno.

En tan solo 9 minutos deja varios mensajes para que los recojamos y valoremos nuestra manera de vivir y nuestra manera de cuidar y tratar a los niños.

En el vídeo vemos un mundo perfecto lleno de simetría, de orden establecido, de “personas” viviendo vidas idénticas convencidas de que es lo mejor. Un “niño” (entrecomillo porque son extraterrestres) tiene la osadía de jugar y de salir de esa monotonía social, es decir, se atreve a actuar como un niño.

Por ello, por no ser como los demás, por tener unas inquietudes diferentes o por querer vivir de otra manera es tratado de anormal (entiéndase anormal como no normal o fuera de lo habitual), sometiéndole a varias pruebas cognitivas que acaban con una medicación para situarlo en el papel de sujeto pasivo y normal, en consonancia con la sociedad.

No he podido evitar comparar esta escena con los cientos de niños con problemas conductuales derivados de situaciones sociales o familiares que les desestabilizan (o niños con el carácter suficiente para seguir siendo niños a pesar de los dictados adultos) que son diagnosticados de Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) y medicados con Metilfenidato (Rubifen o Concerta), que actúan a nivel del sistema nervioso central como si realmente estuvieran enfermos.

Es algo así como una lucha para que el niño sea igual que los demás cuando él se siente diferente. Es evitar que sea único, es no dejarle experimentar desde lo que siente, es apagarle la luz.

Al final del vídeo la historia da un giro maravilloso. Todo lo que hemos visto y que hemos asociado a nuestro comportamiento en la Tierra resulta ser una especie de sub-mundo perfecto que envía a todos los sujetos distorsionantes al planeta tierra en forma de recién nacido.

Esos niños extraterrestres con necesidad de luchar por ser ellos mismos y con un fuerte carácter para defender sus convicciones son enviados a la Tierra en forma de nueva oportunidad para abrir los ojos a sus padres y a los que ya habitan en ella, para cambiar una sociedad que se derrumba (o a mí me lo parece).

Lástima que a muchos de los niños que llegan les acabamos por tratar igual que del lugar de donde vienen, perdiendo así la oportunidad de permitirles cambiar el mundo.

Fuente: Flixxy
Escrito originalmente para Bebés y más

4 jun 2009

Tarde de manifestación por el CEIP Jaume I



Hace dos días nos llamaron para decirnos qué colegio nos daban (nos habían dado uno previamente que está situado a 3,7 km de casa...) y hoy nos hemos manifestado para luchar para que construyan el colegio.

De momento está en módulos prefabricados. De esto hace ya tres años y este año, como ya no cabían las tres líneas previstas de p3 (pre-escolar 3 años) han tenido que eliminar una y serán dos las líneas.



Todavía no estamos ni matriculados, pero en cierto modo ya formamos parte de la escuela, así que debíamos acudir a la mani, y allí que nos hemos plantao, a cortar la Av. 22 de Juliol (una de las más grandes de la ciudad).

A ver si en un momento redacto nuestra "queja" sobre la falta de libertad a la hora de escoger colegio.

Este verano tocará operación pañal 2, ya que el año pasado no funcionó. Jon no estaba preparado todavía...

28 abr 2009

Al ir al médico hay que decir siempre la verdad



Las visitas al pediatra o a la enfermera suelen ser motivo de angustia y de rechazo por parte de los niños. Para que lo lleven lo mejor posible se recomienda decirles siempre la verdad.

Cuando son bebés no hay mucho problema, pues van donde les lleven sin rechistar, pero a la que empiezan a entendernos aparecen las primeras reticencias a la hora de acudir al médico.

Sobre la actuación de los profesionales con los niños hay mucho que debatir y probablemente mucho a mejorar (el trato, las miradas, el tacto,…), quizás otro día hable de ello, si a alguien le interesa.

Sin embargo hay otras cosas que pasan en la consulta que no se pueden cambiar demasiado, es lo que hay:

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Los gritos también dejan huella en la personalidad de los niños



Siempre que se habla de maltrato infantil la imagen que viene a nuestras cabezas es la de un padre o madre golpeando a su hijo, sin embargo hay otro tipo de maltrato que no deja huella física pero sí psicológica, el llamado maltrato psicológico.

Un reciente estudio llevado a cabo por científicos de la Escuela Simmons de Trabajo Social de Boston (EEUU) muestra que no hace falta pegar a un menor para dejar señales de por vida en su personalidad, sino que basta con gritarle.

Los científicos revelaron que no esperaban los resultados obtenidos. Según comentó la directora del estudio: “Esperábamos que la exposición a la violencia física dejara cicatrices perdurables, pero no creíamos que nos íbamos a encontrar con que la exposición a gritos e insultos entre miembros de una familia tuviera efectos en la vida adulta”.

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23 abr 2009

Los niños son el futuro pero también el presente



Todos hemos dicho u oído en alguna ocasión que “los niños son el futuro”. Desde pequeños les educamos, les escolarizamos y estamos pendientes de su crecimiento y su comportamiento para que el día de mañana sean el relevo de los adultos de hoy.

Sin embargo, y creo que estaréis de acuerdo conmigo, los aprendizajes se consolidan cuando se llevan a la práctica y a los niños les dejamos practicar poco. Este es de hecho uno de los peros que veo en la sociedad actual y en la escuela.

Los niños acuden a aprender y son enseñados desde la perspectiva de sujeto sin conocimientos que debe aprender lo que el sistema considera, con poca capacidad para tomar decisiones (los padres y los profesores saben lo que es mejor para ti) para, una vez llega a la adolescencia deber tomar una gran decisión de futuro como es orientarse hacia una profesión cuando nadie te ha enseñado a tomar decisiones, pues como digo, las han tomado por ti.

De este hecho se hace eco César Muñoz Jiménez, consultor internacional de infancia, juventud y participación ciudadana en una entrevista en que expresa la necesidad de que los adultos tengamos en cuenta los polos más importantes del cambio social: los niños, por su capacidad creativa, imaginativa y su tremenda ilusión y los ancianos por su experiencia y su memoria social. Justamente, los dos grupos de edad más olvidados.

Los niños deben tener más implicación en la vida social y esto debe empezar en la familia y en la escuela, permitiendo que tengan voz y si es preciso que tengan voto. No olvidemos que son personas y que tienen una vida que vivir con sus opciones, sus elecciones y sus consecuencias. De nada les sirve si las elecciones las hacemos los adultos por ellos, pues estarán viviendo la vida que esperamos que vivan y no la que ellos quieren vivir. Normal que luego no se sientan responsables de sus actos porque, como digo, no suelen ser sus elecciones, sino las nuestras, las de sus padres.

Implicándose más en la sociedad se convierten en, como dice César Muñoz, personas activas, menos violentas y más respetuosas con su entorno:

"A mayor participación, menos violencia. Baja el nivel de violencia, de agresividad y sube el de conciencia, orgullo y cuidado con el espacio en el que participan. Si los jóvenes participan desde niños en el diseño de un parque, luego lo cuidan, es un trozo suyo, de su idea, de su sugerencia. La infancia nunca será futuro si no es presente. Debe dejar de ser una transición, hay mentiras organizadas que dicen que para ser hay que ser adulto. Los niños y los ancianos tienen que participar más. La base del cambio está en la infancia."

Así a priori, es posible que suene descabellado, sin embargo los niños y jóvenes son muy capaces de elegir y de ver las consecuencias de sus elecciones (y si no las ven ahí estamos nosotros para hablar sobre ellas y promover la reflexión), sólo falta que se les ceda un poco de la responsabilidad que curiosamente se les pide.

Por poner un ejemplo, y cito de nuevo al entrevistado:

"En un pueblo de Barcelona un grupo de niños de entre 12 y 18 años participaron en el diseño de su pueblo, de la fiesta, hasta tienen la llave del Ayuntamiento para reunirse los domingos por la tarde en el salón de plenos. Administran un millón de pesetas de subvención del Ministerio, y eso creó un escándalo entre padres, políticos, etcétera, y lo hacen bien."

Y añado que probablemente lo hacen mejor que los adultos, con más implicación, con más ilusión y con más responsabilidad a la hora de gestionar el dinero.

Si vemos a nuestros hijos desde el punto de vista de que son niños tiranos, futuros rebeldes, adolescentes perdidos, inconscientes e irrespetuosos les estamos abocando directamente a ello, pues no les dejamos elegir, no les dejamos encontrarse, ser conscientes de sus vidas ni por tanto ser consecuentes ni responsables de sus propias elecciones.

Los niños son el futuro, pero también el presente
. Debemos aprender a aprender de ellos.

Fuente: Comercio Digital

Publicado originalmente en Bebés y más.

Diez consejos para que los niños odien la lectura



La lectura es al aprendizaje y a la vida lo mismo que la verdura a nuestro cuerpo: todos sabemos lo buenas que son para los niños (y adultos) y pocos hacemos uso de ellas.

Leer es una perfecta manera de ampliar conocimientos, vocabulario y a la vez de aprender a escribir. Sin embargo, la falta del hábito de lectura es una de las mayores epidemias sociales que existen, en parte porque alguien, en el transcurso de nuestras vidas, llevó a cabo alguno o varios de estos diez consejos para que los niños odien la lectura.

  • Cuando empiecen a leer en voz alta, interrúmpelos constantemente para marcarles sus errores: Creo que no hay persona en el mundo a la que le guste hacer una actividad que es corregida una y otra vez por los demás.


  • Oblígales a leer: En la línea del anterior punto. No hay nada más eficiente que obligar o "mandar" hacer algo para conseguir el efecto contrario.


  • Menosprecia sus gustos y no respetes su criterio: ¿Esto quieres leer? ¡Pero es muy aburrido! ¿No preferirías este otro tan bonito? Es mejor que lean lo que les gusta que acaben por no hacerlo al tener que leer lo que no les gusta.


  • Imponles lecturas: "Ahora que ya has acabado este libro, empieza por este otro. A mí me encantó". Para gustos colores, cada cual que decida qué leer.


  • Pídeles que te hagan un resumen: No transformes el placer de leer en un trabajo. La lectura debe ser algo agradable, nunca un ejercicio (¿por qué nadie pide a los niños que resuman los capítulos de dibujos animados?).


  • Controla todo lo que leen: Está bien que te intereses por lo que leen, pero no hay que examinarles ni interrogarles al respecto.


  • Recuérdales los beneficios de leer: “Si lees mucho te harás más listo y sacarás mejores notas"… casi tan odiosa como "come hijo, que tienes que crecer".


  • Relaciona los libros sólo con los deberes: Muchos libros sirven para aprender cosas, muchos otros simplemente cuentan historias agradables (o no) de leer. Son tan recomendables los unos como los otros.


  • Castígalos sin tele por no leer: Cada vez que se castiga a un niño sin A, por no hacer B, se consigue que el niño quiera aún más A y odie aún más B (en cristiano, el niño querrá ver la tele y le cogerá manía a la lectura).


  • Exígeles lecturas inadecuadas: Ni hay que exigir las lecturas, como ya hemos dicho, ni deben ser inadecuadas para la edad o estado madurativo de los niños.


El decálogo forma parte de la Guía pràctica per a fer fills lectors (Guía práctica para hacer hijos lectores) enmarcada en la campaña Llegir ens fa més grans de la Generalitat de Catalunya.

No sé vosotros, pero yo soy uno de tantos adultos que ha retomado el placer por la lectura a los veintitantos, después de perderlo (si es que alguna vez lo tuve) durante el periodo escolar.

Espero que las cosas hayan cambiado y espero no seguir ninguno de estos consejos, por el bien de mis hijos.

Fuente: Ediciona
Foto: Flickr (Lori Greig)

Publicado originalmente en Bebés y más.

13 abr 2009

¿Cuándo deben empezar a estudiar inglés los niños?



De un tiempo a esta parte la mayor parte de los padres están solicitando que sus hijos aprendan inglés desde una edad temprana en los centros escolares.

El motivo debe ser (creo yo) el ofrecer a los pequeños la oportunidad de aprender un idioma que la mayoría de adultos desconocemos y que supondría un plus a la hora de comunicarnos con otras poblaciones y de entendernos en un mundo cada vez más global.

Por todos es sabido que los niños tienen una capacidad de aprendizaje asombrosa y es por eso que se está adelantando la edad en que reciben clases de inglés. Sin embargo cabe hacernos las siguientes preguntas: ¿Es esto adecuado?, ¿Cuándo deben empezar a estudiar inglés los niños?

La Unión Europea considera que aprender idiomas a una edad temprana puede ser muy beneficioso para los niños. En un estudio presentado en el 2006 concluyeron que al aprender nuevos idiomas desarrollan su competencia lingüística, asimilan mejor todas las lenguas (incluida la materna) y conocen otras culturas y modos de pensar que pueden ayudar en su desarrollo general.

El conocimiento de otros idiomas, y en particular del inglés, permite a las personas comunicarse con otras gentes y obtener información que hasta ahora ha estado “vetada” para los españoles, simplemente, porque desconocemos la lengua.

Un niño puede aprender sin problemas una segunda (o tercera) lengua desde pequeñito y, aunque suelen tener más problemas para iniciar el habla, pronto diversifican las palabras según la lengua que estén hablando.

Ahora bien, un niño puede aprender inglés de forma natural si tiene esa lengua como un idioma familiar (que lo hable el padre o la madre), si vive en un país donde hablen el idioma durante un par de años o más, si es cuidado por una canguro que habla inglés durante varias horas al día o si asiste a un colegio en que se impartan gran cantidad de materias (por no decir la mayoría) en esta lengua.

En cambio, un niño progresa muy despacio con el modelo de enseñanza actual en que los niños reciben una o dos clases de inglés por semana.

La misma UE, en el estudio que comento, afirma que “la evidencia sugiere que para el aprendizaje temprano, para que sea adecuado, no puede dejarse solamente en manos de los profesores y las escuelas”.

Os cuento una vivencia personal: En una visita a un colegio hace unas semanas en que los niños iniciaban las clases de inglés a los 4 años, una madre se quejó al director de la escuela de que no empezaran a los 3 años, pues su hija iba a perder la continuidad de las clases de inglés que había iniciado en la guardería.

El director respondió que la realidad es que este año empezaban inglés a esa edad por petición de los padres (antes empezaban en primaria), pero no porque aprendieran realmente demasiado.

En un estudio publicado hace dos años y realizado por la Universitat de Barcelona valoraron el nivel de inglés alcanzado en niños que habían iniciado las clases a los ocho años y en niños que habían empezado a los once años. El resultado fue que los de once años tenían un mayor nivel tanto en escritura como en conversación.

La directora del estudio concluyó que “en condiciones de inmersión los niños pequeños son como las esponjas, que absorben la lengua a su alrededor. Pero en condiciones de aprendizaje escolar su contacto con la lengua es tan reducido que no pueden absorberla”.

Resumiendo: aprender inglés es beneficioso para el léxico general de los niños, ayuda al conocimiento de otras culturas y permite entender la información que nos llega desde la mayor parte de rincones del mundo, cuanto antes se empiece, mejor. Sin embargo para aprenderlo se necesita vivir con el inglés, como si fuera un idioma más con el que comunicarse.

Las clases semanales que tanto están solicitando los padres y que tanto publicitan algunas escuelas no son el método adecuado para aprender inglés.

Personalmente no veo ningún problema en que los niños pequeños hagan inglés si estas clases son divertidas y las hacen jugando, pero si no son así casi preferiría (yo, personalmente) que aprovecharan sus altas capacidades de aprendizaje para jugar (y aprender jugando).

Publicado originalmente en Bebés y más

9 feb 2009

Pegar a los niños les vuelve agresivos



Un estudio realizado en Nueva Orleans desvela que los niños cuyos padres les habían pegado con frecuencia cuando tenían 3 años eran un 50 por ciento más propensos a ser agresivos a la edad de 5 años que aquellos que no habían sido castigados de esa manera.

La Dra. Catherine Taylor, de la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical y directora del estudio comentó lo siguiente:

"Cuando los padres usan medidas disciplinarias, tratan de dar a sus hijos una lección y ayudarles a aprender a comportarse bien en el corto y el largo plazo. Pero pegar a los hijos no generará un cumplimiento inmediato y produce más daños que beneficios en el largo plazo."


Para la realización del estudio tuvieron en cuenta la tendencia infantil inicial a la conducta agresiva (que los niños ya fueran agresivos a los 3 años, probablemente de aprendizajes anteriores), factores de crianza negativos como violencia entre los padres y depresión o estrés en los mismos.

Aún teniendo en cuenta todos estos factores, pegar a los hijos a los 3 años seguía siendo predictivo de un aumento de riesgo a los 5 años.

Tiene lógica si pensamos en el mecanismo de absorción de conocimientos de los niños. Todos conocemos el dicho que dice que "los niños son como esponjas" que todo lo que ven y todo lo que oyen, lo aprenden, es decir, los niños hacen lo que ven. Si se les pega, pegan.

PS: Pegar es delito.

Imagen: 20 minutos (Eneko)
Fuente: Medline

Escrito originalmente para Bebés y más

3 feb 2009

El valor del ejemplo

"Los niños necesitan más de modelos que de críticos. "

Joseph Joubert (1754-1824)

29 ene 2009

Alejando a la escuela

"Nunca he permitido que la escuela entorpeciese mi educación."

Mark Twain (1835-1910)

10 ene 2009

¿Por qué educamos?

"El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para ser gobernados por los demás."


Herbert Spencer

1 ene 2009

Crecer como persona

"Educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía."

John Ruskin

23 dic 2008

Más sobre educación

"Educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela."

Albert Einstein

19 dic 2008

Cómo educar

"La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle."

Maria Montessori

17 dic 2008

Duchas compartidas en el colegio



En Septiembre el Consejo Escolar del CEIP “Les Aigües” de Cardedeu, en Catalunya, hizo llegar a las familias una circular que informaba de la propuesta del mismo en relación a la coeducación.

Se les notificaba que los niños y niñas del colegio se ducharían en vestuarios mixtos. La notificación decía: “El objetivo es fomentar el respeto y la naturalidad en la aceptación del propio cuerpo y del de los demás sin poner barreras arquitectónicas que obliguen a hacerlo separando a los alumnos por sexos”.

La reacción no se hizo esperar y al día siguiente una cincuentena de padres acudió al colegio pidiendo explicaciones. Tras tres horas de reunión con la dirección la medida quedó anulada.

Al leer la noticia me he quedado realmente estupefacto y me ha costado unos minutos poder ofrecerme a mi mismo una opinión al respecto.

Es cierto que el pudor por los cuerpos ha sido algo presente desde hace generaciones y que la desnudez se ha tratado siempre desde una perspectiva erótica que transformaba el tema en tabú de manera automática.

Quizá, con las nuevas generaciones y el paso del tiempo esto está cambiando. Sinceramente, no me parece mala idea que los niños crezcan desde pequeños conociéndose unos a otros, conociendo sus diferencias y sus similitudes y viendo la desnudez como algo natural y normal.

A cierta edad, quizá a partir de los 8-9 años limitaría un poco el tema. Algunas niñas inician la pubertad a partir de esas edades e imagino que querrían preservar un poco su intimidad.

Me parece una medida que quizá dentro de unos años (o lustros) será de lo más habitual, pero ahora es más bien arriesgada y seguramente, ante una votación popular, tendría muchos más votos en contra que a favor.

¿Qué pensáis de ello?

Fuente: Forum Libertas vía Bebés y más

15 dic 2008

Ganas de enseñar y de aprender

"El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío."

Horace Mann

8 dic 2008

Boomerang

A cada golpe, al niño le crecía una nueva espina. No entendió por qué hicieron tanto escándalo el día en que los atravesó con ellas.

Fuente: Minificcionario