27 ago. 2009

¡¡Hola guapa!!



Hoy hemos ido al centro a comprar algo de ropa de cara al otoño-invierno para los niños y nos hemos parado en uno de esos cientos de vehículos infantiles que vigilan las entradas de los comercios a Euro el movimiento.

Jon, aficionado a ellos, se ha querido montar en él (el camión de bomberos del pato Lucas) y nos hemos fijado que al otro lado de la tienda había un vendedor de cupones de la ONCE.

Me he acordado que llevaba un boleto con la terminación ganadora y que debía devolver y me he decidido a dárselo al muchacho cuando una joven ha pasado ante todos nosotros.

El vendedor de la ONCE le ha espetado un: "¡Hola guapa!", que ha hecho sonreir y sonrojar a la muchacha en cuestión.

Yo no soy nadie para valorar el físico de la muchacha, pero vamos, que a una le diga guapa un vendedor de la ONCE es un poco... ¿raro?

Acto seguido le he dado mi boleto y él se ha acercado la maquinita a 2 cm de sus ojos para manejarla.

Bah! No me hagáis mucho caso... bien mirado, el chaval se ha sentido un galán piropeando a la muchacha, y ella se ha llenado de felicidad para toda la tarde ¿Puede haber algo mejor?

PD: ¿De verdad alguien mete euros en esas tragaperras meneaniños?

23 ago. 2009

El tacto vaginal



El tacto vaginal es una prueba exploratoria que consiste en la introducción de los dedos índice y corazón de la mano de un explorador en la vagina de la mujer para obtener información mediante el sentido del tacto.

En las mujeres embarazadas se utiliza para conocer la posición, consistencia, longitud y dilatación del cuello uterino y el descenso y rotación de la cabeza fetal.

La valoración de la exploración es muy subjetiva y su exactitud queda limitada si no es llevada a cabo siempre por el mismo profesional y estando la mujer en la misma posición en todos los tactos.

21 ago. 2009

Operación pañal v.2



Cuando llega el verano, además de la operación bikini, que llevan a cabo algunos papás y mamás, se suele llevar a cabo otra operación en los niños y niñas de España (e imagino que de otros países): la operación pañal.

No es que el verano sea el momento obligado para tratar de retirar el pañal a los niños, pues se puede hacer en cualquier momento del año, pero como es en verano cuando llevan menos ropa, cuando pueden ir incluso desnudos por casa y es cuando al tener vacaciones, más tiempo estamos con ellos, suele ser un buen momento para llevar a cabo dicha operación.

He titulado la entrada “operación pañal v.2” porque este verano, en mi casa, hemos llevado a cabo la operación por segunda vez ya que el año pasado, teniendo Jon 2 años y medio, lo intentamos pero comprendimos que no estaba preparado aún.

Cómo supimos que no estaba preparado

Simple. Él no hacía mención alguna a tener ganas de hacer pipi o caca. Ni siquiera cuando ya lo había hecho avisaba de ello.

Sí retenía la orina sin problemas (desde hace más de un año no moja el pañal por las noches), pero no salía de él ir al orinal. Se hacía caca continuamente en los calzoncillos y cuando le ofrecías la posibilidad de hacerlo en el orinal parecía disimular.

De hecho os podría decir que en Junio, si hacía caca instantes antes de ir a dormir y le decías "venga Jon, que nos vamos a la cama", se subía a la cama tan campante para dormir con toda la plasta en el pañal...

En fin, todo eso es lo que conseguimos después de casi un mes, así que concluimos que no era el momento y se hizo patente la máxima que me dijo una vez una pediatra: El control de esfínteres no se aprende.

¿No se aprende?

Una vez leí en una tabla de recomendaciones para quitar el pañal que enseñar a controlar los esfínteres podía ser, en algunos casos, cuestión de varios meses.

Claro – pensé –, y si empiezas a los 8 meses puede ser cuestión de años.
El control de esfínteres es una cuestión de maduración como lo es el andar o el hablar y de igual manera que no hay posibilidad de enseñar a andar o de enseñar a hablar (en base a un entrenamiento, me refiero) no se puede enseñar a controlar los esfínteres.

Y si no se aprende ¿por qué hemos llevado a cabo la operación pañal v.2?

Buena pregunta. Pues porque en septiembre empieza el colegio y, mostrando una increíble falta de adaptabilidad con los niños y una gran falta de respeto hacia sus ritmos de aprendizaje, en el colegio los niños no pueden llevar pañal.

No es que en la escuela se considere que deban haber aprendido ya a controlar los esfínteres, sino que una o dos profesionales tienen que hacerse cargo de más de veinte niños y la manera más simple de tratarlos es igualando sus rutinas para que todos hagan lo mismo en el mismo momento y para que sean lo más autosuficientes posible.

Por suerte ya he oído hablar de alguna escuela o profesora que sí respetan el proceso madurativo y no ponen ningún impedimento a que los niños vayan con pañal al colegio.

En otras (yo diría que la nuestra es una de ellas), recomiendan que el niño lleve una muda siempre encima porque “ya sabéis que aunque controlan muy bien (creo a la directora sólo le faltó guiñar el ojo) se les suele escapar porque el colegio es una novedad importante”.

Supongo que no hace falta que diga que si mi hijo no fuera este año al colegio la operación pañal v.2 no lo habríamos llevado a cabo.

¿Cuándo controlan, madurativamente hablando, los esfínteres?

A lo largo de mi andanza como papá y como enfermero me he encontrado con casos de niños a los que se les ha quitado el pañal con 16 meses (desconozco si con éxito o no) y con niños a los que se les ha quitado a los 4 años (los menos, por el tema colegio).

Parece ser que la edad preestablecida para ello es a partir de los dos años. No es que sea una edad que nadie haya marcado como necesaria, sino que como es la edad previa a la entrada al colegio, todo el mundo la ha tomado como de obligado cumplimiento.

Podréis imaginar, por lo tanto, la de veces que nos han preguntado, con nuestro hijo de 3 años y medio: “Ah, ¿pero aún lleva pañal?”

La pregunta no me molesta en absoluto porque un “sí, todavía no controla los esfínteres” es, a mi modo de ver, suficiente. El problema es que muchos papás sienten la pregunta como un “¿aún no le habéis quitado el pañal?”, como si se tratara de un error educativo o de una muestra de dejadez paterna, cuando se trata de un proceso madurativo del niño.

Según los estudios del desarrollo psicomotor Haizea-Llevant el 50% de los niños controlan los esfínteres de día a los 30 meses (2 años y medio), el 75% a los 36 meses (3 años) y el 95% a los 42 meses (3 años y medio).

Hasta ese 95% se considera normal que no se controle y ese 5% que queda no tiene por qué ser patológico porque el ritmo de maduración de los niños es, como todos sabemos, muy variable.

En cualquier caso, como veis, hasta los 3 años y medio puede ser perfectamente normal que un niño no controle los esfínteres por el día.

Hay pediatras que incluso consideran normal el que un niño no adquiera dicho control hasta los 4-5 años.

El control de esfínteres tiene mucho de psicológico

Parece que es un aspecto básicamente físico, pero está muy relacionado con la maduración psicológica de los niños.



A medida que crecen y cumplen los 2-3 años van descubriendo que son personas diferentes a mamá o papá y que tienen la capacidad de manejar el entorno (explorando) y de interiorizar cosas de él, ya sean aprendizajes, emociones o la ingestión de comida.

Del mismo modo se empiezan a dar cuenta de que pueden exteriorizar cosas, tales como las mismas emociones, el lenguaje y de manera más física, el pipí y la caca. Así empiezan a darse cuenta de que el pañal mojado y el pañal con caca no son realmente partes de su cuerpo y empiezan a entender, poco a poco, que el pipí y la caca se separarán de él para ir a otro lado.

Al principio les asusta esa pérdida de lo que consideran “partes de su cuerpo”. Por eso se recomienda empezar con un orinal en el que puedan sentarse y tocar con los pies en el suelo (más adaptado a su tamaño, por otra parte) para que puedan levantarse, girarse y conocer lo que su cuerpo ha originado, saber dónde va a ir a parar y quedarse tranquilos al ver que a ellos no les pasa nada tras desprenderse de "una parte de sí mismos"

¿Podemos hacer algo para ayudarles?

Sí, como dije ayer viene el colegio y muchos padres vamos a intentar que el niño empiece controlando los esfínteres porque sí se les puede ayudar un poco a que lo hagan.

En Bebés y más ya se ha comentado qué se puede hacer para ayudarles a dejar el pañal así que no me extenderé demasiado, pero sí quiero dejar unas pautas que considero importantes:

• Respetar sus tiempos: Ya hemos dicho que es un proceso madurativo, así que si los que queremos iniciar el control somos los papás, porque ellos no nos lo han pedido, debemos ser muy respetuosos.

Esto significa no enfadarnos, no regañar, no impacientarnos y, si hace falta, recordarnos a nosotros mismos por qué estamos llevando a cabo tal “entrenamiento” (normalmente por presión social ya que como hemos visto es normal que un niño no controle los esfínteres hasta una edad de 3-5 años).

• Permitir su maduración psicológica: Hablando de sus hitos, de sus avances en otras áreas y permitiendo que vayan cogiendo autonomía en general.

No tiene mucho sentido tratar de enseñar a un niño a controlar por sí mismo los esfínteres si todavía lleva chupete, si no le dejamos que coma algunas cosas con la cuchara para que no se manche, si no bebe en vaso, si no dejamos que trate de vestirse o desvestirse, etc.

• Hablar del tema: Diciéndoles dónde van a parar sus excrementos, cómo lo hace papá o mamá, los animales, que conozca el nombre de cada cosa (pipí y caca), explicarle las sensaciones de estar mojado o de tener caca en el pañal, etc.

En definitiva se trata de mitigar su curiosidad y de responder a sus preguntas o poner nombre a sus sensaciones. No hace falta hacer una clase magistral del tema porque no nos atenderán y se aburrirán antes de iniciar la segunda frase.

• Dejarle elegir dónde hacerlo: Debemos poner a su disposición calzoncillos o bragas, ropa cómoda, un orinal o un váter con un escalón y un adaptador si lo prefiere y pañales.

Poner a su disposición significa informar de dónde está cada cosa y que él vaya decidiendo qué prefiere utilizar. Hay niños que controlan perfectamente los esfínteres pero cuando van a hacer caca piden un pañal porque se sienten más seguros que en el váter. Otros en cambio llevan pañal y piden el váter para hacer pipi o caca.

¿Y si realmente la cosa no va bien?

Mucha gente piensa que cuando decide quitar el pañal a un niño entra en un punto de no retorno en el que, sea como sea, tiene que acabar por controlar los esfínteres, porque volver a poner el pañal sería echar un “paso atrás”.

Lo cierto es que para dar un paso atrás antes debe haberse dado un paso adelante. Si un niño al que le hemos quitado el pañal se lo sigue haciendo encima pasado un tiempo, no avisa de que se lo va a hacer ni de que se lo ha hecho y en definitiva nos estamos dando cuenta que aún no estaba preparado no ha habido ningún progreso real. No ha habido un avance, por lo que no puede haber un retroceso.

Si nos damos cuenta de ello, le volvemos a poner el pañal y santas pascuas. Tiempo habrá de volvérselo a quitar, os lo aseguro.

Más información: Atraviesa el espejo
Fotos: Flickr (Flux=Rad), Flickr (The Wu’s Photo Land)

2 ago. 2009

Cosas que no entiendo: se tiene que acostumbrar



Hace tiempo que no me veis el pelo, ¿eh? Seré que estoy de vacaciones Santillana… Andamos por zona costera. Verano, padres, madres e hijos de vacaciones y la oportunidad de disfrutar todos juntos.

Todo felicidad, sin prisas, sin deberes, sin trabajo, sin obligaciones de trabajo…
Sin embargo “en ocasiones veo muertos” y gracias a la afición de Jon de pasear playa arriba y playa abajo tengo la oportunidad de presenciar diversas escenas en las relaciones padres-hijos.

Sé que os dejo con el intríngulis, pero ya las explicaré otro día, que hoy no me apetece. Hoy me voy a centrar en un “se tiene que acostumbrar” que he oído estos días.

Os pongo en situación: niño de pocos meses, madre y agua. Bañito relajante con el niño. Jiji, jaja, mira qué bien se lo pasa y ploff! La cabeza del niño se sumerge misteriosamente dentro del agua.
Bueno, misteriosamente no, su madre se la ha metido porque claro, se tiene que acostumbrar.
Esta escena la he visto este año y la vi también el año pasado con otra madre y otro bebé.

¿Qué sentido tiene sumerger la cabeza de un bebé bajo el agua? Lo cierto es que no lo sé, pero todavía lo entiendo menos cuando la razón es “que se tiene que acostumbrar”.

¿Quizá va a ser nadador profesional? ¿Escafandrista? ¿Le van a tomar el pelo todos sus amigos haciéndole ahogadillas?

Y aunque así fuere, ¿tiene que acostumbrarse cuando tiene meses de edad?

No sé, cada cuál que haga lo que quiera, claro, pero es que no puedo entender la actuación ni el objetivo...


Sobre este mismo tema recuerdo un comentario de Carlos González en una de sus charlas:

"Un amigo mío trabajaba en la Warner disfrazado de Piolín. Un día me contó que estando trabajando avistó a una niña pequeña con su familia y se decidió a darle una agradable sorpresa (¡qué mejor momento que ver a Piolín ante ti!). El caso es que el intento fue un fracaso y la niña se echó a llorar asustadísima.
Pedí perdón como pude detrás de ese gran disfraz y me giré para alejarme de ellos cuando una mano tiró de mi hombro con decisión.
Era la madre de la niña llorosa que no me dejó marchar: "¡No! Se tiene que acostumbrar".
¿Se tiene que acostumbrar? ¿Se tiene que acostumbrar a ver a un pollo amarillo de casi dos metros de alto?"


Las carcajadas en la charla fueron multitudinarias. Los padres (y madres) son capaces de hacer tonterías impresionantes para que sus hijos se acostumbren a vete a saber qué...

Y la verdad, no lo entiendo.
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