29 ene. 2009

Alejando a la escuela

"Nunca he permitido que la escuela entorpeciese mi educación."

Mark Twain (1835-1910)

24 ene. 2009

Jon y Aran se parecen un montón


Aran



Jon


Enseguida nos dimos cuenta al nacer Aran... se parecen un montón.

Durante el embarazo hablábamos de cómo creíamos que sería. Yo decía que me lo imaginaba moreno, como Jon es rubio... y Miriam me decía que no, que iba a ser rubio como él y que se parecerían.

Así ha sido, es rubio y se parece un montón a Jon. Aran ha nacido un mes antes, por lo que es más pequeñito, pero aún así, en el momento de nacer, parecen hechos casi con el mismo molde.

23 ene. 2009

Don Jon Tenorio



Tenemos un pequeño huertecito (muy pequeño) para niños pendiente de plantar...

No sé qué flores aparecerán el día que lo hagamos, pero tengo claro que durarán poco. Son tantas las dudas de Jon sobre si le quiere o no le quiere (quién?) que anda deshojando margaritas.

Aprovechando le he enseñado cómo usar la papelera, que me estaba dejando el piso lleno de pétalos.

En el vídeo podéis ver la última. Sorprendentemente siempre acaba bien, lleve los pétalos que lleve, al final "Me quiere!!"

Ya estamos en casa


Ayer nos dieron el alta... Vieron que había bajado la bilirrubina y está ganando peso (30 gramos hace dos días y 20 más ayer), así que decidieron que poco más había que hacer por él a nivel médico y nos enviaron para casa.

La felicidad es inmensa, podéis vernos en la foto nada más salir de la unidad, a dos metros escasos de la puerta...

Ahora toca ingreso domiciliario. Es casi ochomesino y no "nacerá" hasta dentro de un mes, así que en este mes toca cuidarlo mucho y evitar que se enfríe, resfríe o enferme.

Gracias a todos y todas por los apoyos. Nuestra família crece y cada nuevo miembro supone un gran cambio de vida... Ahora nos toca amoldarnos los 4 a este nuevo cambio y darnos muuucho cariño entre todos.

Besos!

19 ene. 2009

Bienvenido Aran



Hace días que no aparecía por el blog, ¿verdad?

Bien, tengo excusa... este viernes pasado nació nuestro segundo hijo Aran.

Debía tener ganas de conocernos (o nosotros muchas ganas de verle), porque nació 5-6 semanas antes de tiempo.

Miriam estuvo una semana con contracciones (de parto) cada 8-12 minutos. Fuimos a Urgencias por esto mismo y le recetaron medicación para detener el parto. Estaba de 34 semanas, por lo que la medicación fue la más simple que se da en estos casos, es decir, la que menos síntomas produce (el Adalat) ya que otras cosas más fuertes tienen más efectos secundarios y con 34 semanas era peor el remedio que la enfermedad.

Tras una semana de casi no dormir (las contracciones seguían, pero con el Adalat no eran efectivas y no dilataba, una noche se espaciaron menos y pasaron a ser cada 5 minutos... ya viene, pensamos, y así fue, 20 horas después, Aran nacía en el parto más largo que yo haya oído jamás: una semana con contracciones!!!

El parto fue vaginal, un PVDC (Parto Vaginal Después de Cesárea), es decir, el parto soñado, sin duda, para una mujer que ha sufrido una cesárea.


Durante el parto les dije: "Por favor, si podéis, evitad la episiotomía, preferimos un desgarro".
"Depende de quien asista el parto" me respondió la comadrona.
Vieron que la cosa seguía p'alante. Miraron al reloj y se dieron cuenta que era su cambio de turno y que probablemente no habría gine... así que dijeron "venga, vamos allá".

Ver parir a Miriam y ver nacer a Aran es una imagen que tendré grabada en la mente para el resto de la vida. Ayer se lo dije así a ella.

Nos asistieron las comadronas, no hubo gine y no hubo episiotomía. Sufrió un pequeño desgarro interno que cosieron con 3 puntos, pero todo perfecto externamente.

Cuando nació Jon por cesárea, y no pude estar, le dije convencido que no me importaba no haberlo visto. En ese momento lo importante para mi era que ambos estuvieran bien, así que el verlo o no verlo me era indiferente, pero lo del viernes fue bestial, la vi pujar y vi su cabeza aproximarse cada vez más y más hasta que asomó por completo. Vi su piel resistir el empuje y me alegré de que no se desgarrara, vi a Aran salir como una masa inerte que pusieron encima suyo e hice pucheros cuando Myriam lo recibió y les dijo "GRACIAS!!"...

Nació de casi 35 semanas y pesó 2,010 Kg... al faltarle un poco de madurez está en incubadora y lo estará probablemente durante una semana más.

Da mucha penita volver a casa y dejarlo ahí. Es durísimo, pero intentamos paliarlo aprovechando al máximo los ratitos que estamos con él. Esta tarde he hecho Canguro con él (método madre canguro, pero en padre) y ahora a las 00:00, que iré a darle yo de comer (leche de Miriam, que está con Lactancia Materna Exclusiva), aprovecharé para hacer lo mismo.

Cada 2-3 horas le pinchan para ver cómo está su glucosa, qué menos que ofrecerle un poco de calor humano y el sonido de un corazón similar al que oía en el sitio donde aún debería estar...

En fin, que estaré bastantes días desconectado tanto de aquí como de Bebés y más... Lo primero es lo primero.

10 ene. 2009

¿Por qué educamos?

"El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para ser gobernados por los demás."


Herbert Spencer

9 ene. 2009

Papá y mamá: "¡oh, que bonito!"



Ya se han acabado las Navidades y llega el momento de hacer balance (para el que quiera) sobre lo acontecido en ellas.

Por mi parte quiero comentar dos cosas. La primera es que puedo asegurar que mi hijo ha recibido más juguetes de los que su mente y espacio vital pueden gestionar a tenor de lo abandonados que están algunos de ellos y para la segunda quiero relatar una reflexión (totalmente personal y transferible) con respecto al recibimiento y apertura de regalos que he hecho estas fiestas.

Se me puso la mosca tras la oreja el día 25 y el día 6 lo corroboré. En el momento de abrir los regalos de mi hijo Jon, de casi tres años de edad, me sorprendí a mi mismo con un: “¡oh, qué bonito!” en el primer regalo que abrí (Jon me los da a mí para que se los abra).

Acto seguido le mostré el regalo a Jon y le dije: “¿has visto qué chulo?”, a lo que él me respondió “¡qué chulo!”. Abrió el regalo, le dio tres o cuatro vueltas y me lo devolvió. Ahí mi mente hizo click. La comunicación no verbal de mi hijo no casaba con la verbal y con su acto de devolución me demostró su auténtico sentir.

Me había dicho "qué chulo" simple y llanamente porque yo le había dicho que me parecía chulo, no porque él lo pensara realmente.

Seguimos abriendo regalos y decidí contemplar la escena sin más. Cada vez que yo abría uno mis padres, mis hermanos y/o mi mujer exclamaban un “¡ohhh, qué bonito!”, “y mira, se abre por aquí y hay más”, “¡¡ohhhh, y puedes hacer esto y esto otro!!” todo ello con voz teatral y desbordado entusiasmo.

Jon respondía a todo ello con una sonrisa prejuicio (antes del juicio), es decir, antes de saber si le producía felicidad, de la misma manera que a mí me había dicho “qué chulo” sin tener claro todavía si le gustaba o siquiera qué era lo que le tenía que gustar.

Entonces pensé ¿por qué hacemos esto? Con cada “qué chulo” o con cada “¡oh, qué bonito!” ¿no estamos intentando traspasar a nuestros hijos nuestro comportamiento a menudo hipócrita ante las personas que nos regalan cosas?

Expresar nuestro agrado con los regalos que nos gustan es lógico, pero anticiparnos a la opinión de los niños y magnificarlo de manera exagerada para tratar de que ellos piensen igual o cuanto menos expresen lo mismo, pese a que puedan no pensar igual, ¿no es eso un modo de enseñarles a mentir? ¿No es, además, una manera de ensalzar hasta el infinito y más allá los objetos materiales e inanimados que acuden a nuestras vidas? ¿No es eso educar en cierto modo en el consumismo?

Los niños nos imitan en muchísimas cosas y yo (personalmente) prefiero, a partir de hoy, esperar a que mi hijo juzgue si algo le gusta o no y limitarme a decir: “mira Jon, para ti” y “gracias por el regalo".

De esta manera no intervengo en la opinión de mi hijo y muestro mi gratitud con la persona que regala, así mi hijo aprenderá a agradecer los regalos sin la necesidad de mentir (o eso creo). Pienso que es mejor un “gracias, pero no me gusta” que un “gracias, me encanta” (pero no me gusta).

¿Que decís? ¿Lo veis igual que yo o me estaré volviendo paranoico?

Por cierto, ayer me trajeron a casa un paquete que había pedido (tinta para la impresora). Jon lo vio y debió de pensar que era un regalo pues quiso que lo abriéramos enseguida. No lo había hecho nunca con ningún paquete, pero es normal, el día 6 aprendió a valorar desmesuradamente todo lo que viene oculto en papel, nosotros, los adultos, le enseñamos a hacerlo.

Ilustración: Yo mismo, que me he comprado una tableta digital xD
Fuente: Bebés y más

2 ene. 2009

Madres adolescentes: desconectando a una madre de su hija


www.Tu.tv

Seguro que muchos recordaréis este programa que se emitió en Septiembre. Durante cuatro semanas varias madres en edad adolescente nos mostraron su manera de vivir la maternidad en una casa en la que profesionales de la sanidad les explicaban cómo debían criar y cuidar a sus bebés.

El funcionamiento del programa fue muy controvertido. Por una parte el planteamiento era muy contradictorio, el objetivo principal era el de enseñar a las jóvenes madres a desenvolverse con sus hijos de la mejor manera bajo la premisa de que por ser chicas adolescentes serían madres inexpertas y necesitadas de soporte, sin embargo olvidaban por completo la figura que más ayuda podría y debería dar a la mujer que es la pareja y padre de los bebés y les sacaban de su entorno conocido alejándoles además de sus familiares directos.

Por otra parte las profesionales erraban en los consejos relativos a la lactancia y mostraron una filosofía de crianza totalmente irrespetuosa con los bebés que hizo que un gran número de asociaciones y profesionales de la salud hicieran una denuncia pública común con la intención de retirar o cuanto menos modificar los contenidos del programa.

Con este vídeo quiero hablar de uno de los casos que más revuelo originó en el programa. La madre dormía a menudo con su hija de 18 meses y mantenían una relación de necesidad mutua de lo más habitual.

Parece ser que ni una cosa ni la otra fueron consideradas como “buenas” por las expertas del programa y quisieron modificar estas conductas.

Hace tiempo que el colecho está aceptado como una posibilidad a la hora de dormir con los bebés y los niños. De hecho la AEPAP (Asociación Española de Pediatría en Atención Primaria) comenta lo siguiente al respecto: “Probablemente a muchas mujeres le sea más cómodo dormir con el niño en la misma cama [...] Los niños que comparten la cama suelen estar más tranquilos y dormir mejor”.

Según la AEPED "no existe ninguna prueba que indique que es mejor que el bebé esté en habitación independiente. Es más una cuestión de cultura y una opción personal de cada familia".

Por lo tanto no hay ninguna contraindicación física (ni psicológica) para que la niña del vídeo duerma con su madre. Es cierto que hay que tener en cuenta algunas consideraciones a la hora de colechar para evitar riesgos, pero decir “con lo grande que es” (que lo dice una mujer adulta que seguramente no duerme sola) o “esa madre debe estar incomodísima” es un simple juicio personal que no debe llevar a realizar ninguna acción terapéutica.

Voz en off del vídeo: “durante los últimos días un sonido invade cada rincón de la casa. Es el llanto angustiado de la hija de Victoria llamando a su madre”.

No me extraña que llore. La niña aparece sola deambulando por la casa. Esta niña tiene un año y medio. Debe conocer su casa al milímetro y sin embargo se encuentra en una casa ajena, sola con su madre (¿es que no tiene padre?) y con un montón de gente desconocida que parece ser que intentan separarla poco a poco de su madre.
Creo que yo también llamaría a mi madre desconsoladamente.

En la siguiente secuencia la mamá, con muy buen criterio, dice: “No sé qué le está pasando esta semana, está muy extraña…”, cosa que interpreto como un “normalmente no está tan llorosa ni tan pegada a mí, pero esta semana sí”. La profesional, que parece no entenderlo de esta manera le responde que “esta angustia que está viviendo, si no la corregimos, la va a tener toda la vida, y tú lo sabes…”.

"Y tú lo sabes" es poner en la mamá pensamientos que no ha expresado y es hacerla partícipe de las teorías de la psicóloga. Yo creo que esta madre no sabe si esa angustia va a durar toda la vida o se va a pasar cuando salga de esa casa, por eso está en este programa, para aprender (entre otras cosas, supongo).

La angustia de separación es un fenómeno que se produce cuando la persona que se separa de la otra no está preparada para ese evento. Diversas teorías sobre la evolución natural de la especie humana establecen que el momento en que un niño empieza a necesitar separarse de su madre es hacia los 3-4 años y por tanto es ese el momento en que podría empezar a socializarse.

Los niños, como los adultos, necesitan seguridad antes de emprender una nueva acción. A los adultos se les deja escoger y no se les obliga a hacer cosas para las que no se sientan preparados. ¿Por qué a los niños si?

En el siguiente tramo del vídeo la psicóloga le explica a la madre la conveniencia de ignorar los llantos de su hija “…ella misma ha visto que aunque llore no sirve para nada, así que más vale que no llore…entonces intentará atraer tu atención, pero como tú no le haces ni caso a los 2 minutos se volverá a ir”.

A esto me refiero con el título del post. A desconectar a la madre de su hija. A obviar las inquietudes de la pequeña, a restar importancia a lo que para ella sí puede serlo. A negar los sentimientos de la niña y a adelantarse a lo que verdaderamente siente, poniéndole un nombre antes de que ella (la niña) descubra qué siente.

Para poneros un ejemplo simple: acudes a la visita del médico y empiezas a explicar tu caso. Llevas preparado un discurso mental detallado para expresar lo que notas y sientes, tienes unos síntomas y unas preocupaciones al respecto que quieres comentar con él: "mire doctor, me duele aquí, hace dos días que no..." y el doctor te corta diciendo: "Sí, mire, usted tiene esto. Tómese esto otro dos veces al día. Buenos días".

No te ha dejado expresarte, no te ha escuchado. Probablemente te sientas infravalorada, hasta dirás que ha sido irrespetuoso, poco empático y dudarás de sus capacidades y de su diagnóstico... A esto me refiero.

Así, en la siguiente escena vemos que la niña se cae y que la psicóloga evita que la madre acuda en su ayuda. No sabemos si se hace daño físico, no sabemos si se ha asustado, no sabemos qué pasa por su cabeza, pero se le obliga a la madre a “saber” que no le ha pasado nada, negando así lo que la niña pueda sentir y comenzando una terapia que ocasionará una pérdida de empatía para con su hija y finalmente la desconexión emocional entre ambas.

La relación que tenían las dos, completamente sana, en la que intentaban entenderse mutuamente se pierde y la madre tenderá a creer que muchos de los llantos son infundados y que tienen como objetivo molestar o “marranear”.

En el tramo final del vídeo llega el momento del hábito del sueño. Un auténtico abandono del que ya hablé en el post de protesta al programa. La madre, la psicóloga y la señora del cronómetro saben que a la niña no le acecha ningún peligro físico. De hecho dicen: “que no te vas a la guerra, que te vas a dormir”.

Atribuir el llanto sólo al dolor físico es negar la parte psíquica de las personas. Es negar el dolor de la mente y es negar las emociones en un momento de la historia en que los trastornos psicológicos y mentales están aumentando a pasos de gigante.

El día que me fui de casa mi madre lloró. Si alguien me hubiera dicho que con un “¡eh, que no te pasa nada! ¡Que no me voy a la guerra!” se solucionaba…

La madre, además, no está segura de realizar semejante maltrato psicológico. Una pena que cediera y se dejara convencer. La vemos llorar y verbalizar que no le gusta verla así. Sinceramente, no le deseo esto a ningún niño, ni ningún maltrato similar a ningún adulto (y menos que se emita por televisión como algo educativo).

Creo que no hace falta comentar mucho más al respecto. Lo siento pequeña, por ti y por tu madre. Os han desconectado.

Fuente: Madres Adolescentes: desconectando a una madre de su hija (I) y (II)

1 ene. 2009

Crecer como persona

"Educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía."

John Ruskin
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